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jueves, 27 de noviembre de 2014

Eres recuerdo

Nunca desaparece. No quererte no es dejar de sentir, y menos olvidarlo. Porque somos lo que fuimos. No es un "ya no siento nada", es un "ya no le quiero".

Un corazón enamorado no olvida.


Y siento todas las noches en vela, todas las horas, todos los días perdidos en la simple memoria de tu recuerdo. Por no tenerte. Siento haber sido un despojo suplicante de cariño, y siento que no lo hayas sabido, pero tampoco quiero que llegue a tu conocimiento.

Y, mereces la pena, pero creo que yo valgo mas siempre. Que ahora me levanto y lucho por mí.


Gracias por ser mi amigo. Gracias por ser incondicional. Gracias por ser sincero. Gracias por ser verdadero. Gracias por ser.

-Podrías hacerlo por mí, si alguna vez me quisiste...



-Sí, alguna vez te quise. 




sábado, 5 de abril de 2014

Es ese terror de quererte, aún sabiendo que es tarde, aún conociendo cuál es el nombre que suena en  mi mente constantemente. Que cuento cada segundo que pasamos sin hablar, que recuerdo cada palabra, cada pequeño detalle que hasta tú has olvidado. 

No quiero ser esclava de tu memoria. Me gustaría seguir adelante, abrir la puerta para dejarte marchar y poder seguir con mi vida.

Pero es que a quién voy a mirar a los ojos si no tienen el brillo de los tuyos. Cómo voy a ponerme celosa si solo me importas tú. 

viernes, 21 de marzo de 2014

Temptation

Sus manos no se detenían, insaciables. No quería detenerse en cada detalle de su cuerpo y memorizarlo, no le interesaba en absoluto. Pensaba que podría tenerla en cualquier otro momento. Movimientos vacíos, sus caderas contra las de ella. El brillo de su mirada no le interesaba, su respiración entrecortada no llamaba su atención. Solo era un fuego que le incendiaba, que podía colmarle de placeres y caprichos, como cualquier otro. Pero ella no era cualquier otro. Podía recorrer el hueco de su cuello, plagarlo de mil besos y caricias, detenerse hasta hacerla enloquecer, como jugar con un volcán en plena erupción. No temía qué pudiese desencadenar, pues carecía de importancia para él. Seguramente ella mañana llenase su móvil de mensajes, esperanzada. Seguramente él la ignorase hasta que destrozase toda la ilusión sembrada en un rellano a oscuras.



Pero llegó la noche, y tras ella la mañana. Y las horas, imparables, dieron lugar a la tarde, y de nuevo otro atardecer. Y su teléfono seguía vacío del auxilio de la joven. Y él, que se creyó poderoso, se vio perecer en el recuerdo de una mirada de avellana, sabía en el juego, más dura que el hielo, más dura que él. Y se vio a sí mismo padecer ante el anhelo de sus labios blandos y suaves, de su risa al engañarle en su propio terreno. Y él se hundía en la desesperación por haberse dejado embaucar, deseando que fuese ella la que sentía lo que él sufría, iluso.

Otra estúpida canción más de amor y me corto las venas, no las quiero largas.

Como una un papel que encierra un chicle masticado, como el peor de los desechos. Ínfimo detalle en un océano de mugre, en el que un par de vidas tratan de salir a respirar, pero yo no soy una de ellas. Como si pudiese tirarse de mí y volver a encajarme. Como una pelota que va y viene, cansando al observador que la sigue aburrido con la mirada, hasta hartarse y mirar cualquier otro detalle de la situación. Porque si fuese un partido importante, jamás sería el punto de juego. Porque para ti es solo un entrenamiento, y te sientes un Nadal cansado.

Tan fácil, tan absolutamente inútil.


martes, 11 de marzo de 2014

Otro borrador de algo a medias.

Y hágame creer importante. Diga que le importo, y si lo niego, vuélvalo a decir. Repítalo hasta que no sea capaz de ponerlo en duda, o finja no serlo. No me diga que una vez fue verdad, miéntame. Miéntame como

Un borrador que me he encontrado por ahí...

Suelto una risa, como si fuese una broma personal, cuando es solo tu forma de ser. El que seas tú me hace feliz.

Y, sin darme cuenta, estoy conteniendo la respiración. Menos mal, casi muero de la felicidad de tu presencia, que me corta el aire.

Y, sin darme cuenta, vuelvo a leerte. Embelesada, me muerdo los labios, sin sentirlo. Al rato dos surcos los marcan, hipnotizada como estaba con tu existencia.

Hielo

Cuando sé que la sonrisa más hermosa del mundo es la suya, que podría iluminar hasta la otra cara de la luna. Que solo un abrazo suyo podría llenar ese vacío que siento. Que unos besos de cualquiera no son como sus labios. Que su risa es la mejor poesía y el más dulce canto. Que me gustaría ser prisionera eterna de su mano, que fuese mi dragón y diese muerte a cualquier estúpido caballero.

Y cierro los ojos, tratando de alimentar al recuerdo que otras tantas veces he querido espantar. Pero parece que no quiere volver, caprichoso. Que, remolón, me hace un gesto con la mano, como diciendo que ya vendrá otro día. Otro día en el que olvide tu mejillas y decida que ha dormido lo suficiente, que es hora de atormentarme de nuevo, de llenarme la mente de pajaritos con tu cara.

Que lo que para ti fue una noche, para mí fueron varios días sin sueño. Varios días de dudas. Varios días de nuevo hielo.

Medias naranjas

Claro que se trata de una media naranja, por más que hoy en día traten de negarlo. Lo que no, es que no se basa en la necesidad. Media naranja en la nevera, sigue siendo media naranja. Media naranja, que no necesita la otra mitad para ser, pues ya es, es media naranja. Media naranja con olor propio, con sabor, con piel, que no le falta nada. Media naranja que puede hacer zumo o macedonia, que puede estar sola o acompañada. Porque el amor al final no se trata de naranjas, sino de mitades.

Porque en el amor todo es al revés, polos opuestos se repelen y los similares se atraen con una fuerza mayor que la que existe entre los planetas. Porque no es un "tú me completas" sino un "tú me acompañas, tú me entiendes". No es ser uno sino compartir.

Y, para mí, el amor más perfecto es aquel que después de discutir -discutir sin pelear- termina entre besos y de besos hasta el final. Da igual la cama, la encimera o el sofá, el caso es estar juntos y compartir.

Despacio

Podría hablar de una mujer de cara blanca, moteada por diminutas pecas, de pelo como una cascada y sonrisa brillante, de nariz redondita y piernas largas, eternas, con un cuerpo de curvas sin fin... o de curvas que terminan en el infarto.

Pero no, no, no, no. ¿Por qué? Porque no sería nada.

Es más difícil explicar cómo tu pelo corto solo se movía en las tardes de mucho viento, mientras tus pestañas los hacían continuamente, a cada vistazo de tu inquieta curiosidad. De tus pupilas brillantes como luceros, no, no, no, ¡como luciérnagas! Como dos preciosas luciérnagas en medio de la oscuridad, vibrantes, en busca de cualquier cosa interesante. O de cómo los cerrabas a cámara lenta, mientras las comisuras de tus labios se arqueaban en una sonrisa, cuando soltabas alguna de tus -continuas- bromas, detrás de la humeante taza de café, que solo soltabas para continuar engullendo el cruasán, desmenuzándolo despacio con las yemas de los dedos.

Porque todo lo hacías despacio, no se te fuese a ir la vida sin haberla saboreado, sin haberla hecho pedacitos.

lunes, 27 de enero de 2014

Mis gifs


Estos son mis dos primeros gifs.
Son patéticos pero hasta que consiga un programa que convierta los vídeos en fotogramas, tocará hacerlo con capturas y paint. Por tanto, está bastante bien, ¿no? Tan tan tan.










jueves, 23 de enero de 2014

una bolsa de papel

A veces no puedes ver el final del dolor.

Tu corazón es una pequeña piedra oscura, un recipiente vacío.

¿Acaso crees ser suficiente?

Cierra la boca.

Detente y observa.

¡Vaya! A nadie le importa.

¿Quién eres? ¿Un número?

¿Algo más que sumar, multiplicar o restar?

Un simple ser más en la historia de la vida.

¿Existe el cielo o todo es simplemente infierno?

Eres estúpido.

Solo muere.

Apuñálate a ti mismo.

No digas adiós, no eres importante para nadie.

No les importa.

Es mejor para todos, es mejor para nosotros.

Ni siquiera escribas una despedida, una insulsa nota de suicidio.

Quizá podrías salir en las noticias, de pasada.

O puede que ni eso.

Muere.

Solo muere.

Muere, estúpido, ¡muere!

Cuando todo trata de una persona.

Cuando todos ellos te abandonan.

Te dejan tirado.

Como a un trozo de papel sucio.

Y ahora eres un hada.

Un hada maligna, alguien que utiliza su poder para hacer el mal.

A ser posible, matas.

Matemos insectos, plantas, seres humanos.

Aniquilemos a la humanidad.

No sabes nadar.

Te ahogas en un vaso de agua.

Aprende.

¿Por qué no respiras?

¿Es que eres deficiente?

Como un bulbo venenoso.

No comas, mierda.

Por todos los santos...

Deja de llorar, deja de hacerlo, ¡¡¡para!!!

¿Es que quieres que te dispare?

No me hagas hacer el trabajo sucio.

Es tu papel, maldito traidor.

Ya sé que quieres empezar de cero, ¿y qué?

Que sí, que sí, que ojalá volvieses al pasado.

Yo también quiero que te vayas al pasado, o sino a ese futuro en el que solo eres huesos, gusanos y tierra.

¡Pero cierra ya la puta boca!

Los ojos también.

Adiós.

domingo, 19 de enero de 2014

Fascinada con un poeta cantante

No preguntéis por qué me ha gustado esta canción (me están gustando todas, y eso que antes leía las letras pero no las escuchaba porque no me gustaba. No paro de cambiar y eso me asusta. Pero me da igual, mejor), pero ahí va:






Os dejo mis partes favoritas:



Tenían razón
Mis amantes
En eso de que, antes,
El malo era yo,
Con una excepción:
Esta vez,
Yo quería quererla querer
Y ella no.



Así que se fue,
Me dejó el corazón
En los huesos
Y yo de rodillas.
Desde el taxi,
Y, haciendo un exceso,
Me tiró dos besos...
Uno por mejilla.
Y regresé
A la maldición




Derrochando
La bolsa y la vida
La fui, poco a poco,
Dando por perdida.




Y eso que yo,
Paro no agobiar con
Flores a maría,
Para no asediarla
Con mi antología
De sábanas frías
Y alcobas vacías,
Para no comprarla
Con bisutería,
Ni ser el fantoche
Que va, en romería,
Con la cofradía
Del santo reproche.

(me han gustado esas metáforas or whatever del molesto que es pesado con un antiguo amor)



Tanto la quería,
Que, tardé, en aprender
A olvidarla, diecinueve días
Y quinientas noches.



No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
Porque ya no le importa...









Y así me está matando con cada canción de lo geniales que son. En este momento está diciendo "porque el amor cuando no muere, mata. Porque amores que matan, nunca mueren."

"Y morirme contigo si te matas"





OMG FANGIRLEO, OK? Vale, no. Pero es que me parecen unas letras increíbles y ahora me están empezando a gustar hasta cantadas.


"Que el maquillaje no apague tu risa"



¡¡¡¡Frena, Sabina, frena!!!!


HEY HEY HEY HEY LEE

Creo que voy a tener que repetirlo, remitirme a una antigua entrada.

"Las historias de aquí pueden tratar sobre mí o no"

En serio, que algunas lo hacen, pero otras no. Y me creéis a mucho.

Vale, que las últimas 10 (no es un número exacto, lo he inventado, por aproximar) quizá sí que hayan sido todas sobre mí, pero no lo apliquéis como regla general.

Y, por favor, comentadme.

Criticadme, afilad bien la guadaña y raspad por todos lados.

Besis de chocolaMINA. ;D

¿Quién soy?

Suelo cansarme, hartarme de fingir que me importa la gente, que me ofenden, que me manipulan y juegan conmigo y mis sentimientos, que he metido la pata "sin querer". Pero, a la vez, me divierte. Es gracioso ver cómo todos me creen sin problema, cómo piensan que les odio o les quiero, aunque suelan serme indiferentes.

El problema, es que yo también me convenzo. Es difícil no hacerlo, créeme. Créeme aunque acabe de desacreditarme en tan solo el párrafo anterior. A veces pienso que echo de menos a una persona, otras que me duele que esa chica me mienta, en ocasiones digo que creo en el amor, a menudo digo confiar sin pensar, también me hago creer que estoy enamorada de alguien, mientras otros días creo que me gusta otra diferente. 

Unas veces sé que es mentira, otras lo creo a pies juntillas, otras dudo.

Y entonces llego a la gran pregunta: ¿quién soy?

¿En qué creo? ¿Qué me gusta? ¿Por qué me miento? ¿Soy fría, no lo soy?

De todo lo que hay en mi vida solo estoy segura de 2 cosas: creo en Dios y me gustan los libros.

La mayoría de las chicas-y los chicos, claro- se definen enseguida hoy en día, muchos en pocos caracteres. ¿Tan simplificables son? ¿Como de primitivo se ha de ser para poder decir "loca y locuaz, amiga de mis amigos, siempre con mi sonrisa encima, me gusta ir al cine, patata"?

"Amiga de mis amigas". Emmmmmm... interesante.

En serio, ¿quién soy? ¿Acaso me he creado una imagen propia de mí misma que voy esparciendo entre los demás como si del virus más contagioso se tratase?

¿Quién soy?

sábado, 18 de enero de 2014

Jueves por la mañana.

Estabas tan guapo que me costaba mirarte. Te lo prometo, no sabía cómo reaccionar. Huí de ti disimuladamente, llevábamos tanto tiempo separados... Yo, empeorada. Tú mejor aún, si cabe tal cosa. No podías verme, no debías hacerlo en tales condiciones de desventaja para mí. Pero no podía evitarlo, pasaríamos quizá una hora en la misma habitación. Tú, sentado dos lugares por detrás de mí.

Me levanté la primera, tenía que salir. Quería respirar el aire que tu presencia me privaba y ordenar mi cabeza. Me senté en el banco, en la puerta de salida... o de entrada, depende de la perspectiva. Bueno, eso son nimiedades para las que no estaba mi mente. Sonaba como un teléfono descolgado: "tú tú tú tú tú...".

No sé por qué, decidí verte. Necesitaba hacerlo de nuevo, no solo por el rabillo del ojo. Tantas semanas sin nuestra mutua compañía... ¿Serían ya 3? Estabas digno del mayor poema que todavía no sé escribir. Esperé. Aunque tuviese que esconderme para que no me pillases, tenía que conseguir mirarte, absorber cada detalle de tu figura, encerrarte en mi memoria.

Y qué guapo estabas. Sí, ya sé que me repito. Y sí, también sé que la belleza no lo es todo. Pero justo por eso, como si no fueses ya todo lo que quiero, tu atractivo te hace insuperable.

Seguí esperando. La gente salía, pero tú seguías allí, pensando. Me metí en un grupo, estaban hablando. Ponía un ojo en el interlocutor y otro en la hora. No sé cómo lo hacía, seguro que una mueca y una cara bizca delatarían mis movimientos.

Y entonces saliste, o entraste, iluminando el lugar, dejando una estela de luz a tu paso como solo había visto en las películas. Y viniste, allí, al grupo donde yo estaba. No iba a necesitar inventar cualquier ardid para unirme al otro, y podía dejar de desfigurar mi cara, olvidando el reloj.

Te miré, ¡y tanto que te miré! Más bien te observé. Desmenucé cada detalle de tu rostro, esperando poder recordarlos más tarde. Y entonces, un demonio me arrancó de mi ensoñación, diciendo que debía ir no-sé-dónde. ¿Por qué querían librarme de tan grata visión?

Por lástima, me alejé, obedeciendo al maldito diablo. Y entonces, cuando ya había perdido la esperanza, él me llevó a ti. Te habló, mientras yo esperaba a su lado. Y me miraste. Nos sostuvimos las miradas mientras le decías unas palabras que no logro recordar, que no escuché, perdiéndome en el esmeralda de tus ojos.

LMFAO

I feel it so hard



¿Te gusta la música?

A veces me siento mal. Me dicen que he manipulado a alguien, que he sido una falsa. No suelo creerlo: no me veo así. Y después llega el momento de leer los mensajes, y veo mis palabras, desde fuera, como si fuese otra persona. Y entonces me odio.

¿Cómo he podido...? De verdad que no quería. No pensaba causar este daño, no estaba entre mis intenciones.

Y entonces lo entiendo; comprendo que a mí me duelan tus palabras y no sepa cómo decirte que me utilizas. Que para ti son letras cualquiera, pero no sabes que están dispuestas de la manera correcta, con sus puntas afiladas apuntando al corazón. Ahora sé que no tienes culpa, es tu subconsciente, traidor, jugando con los demás. No son tus movimientos, pero afectan; así son las reglas del juego. Gana el que consiga enamorar al otro.

Es irracional

Es irracional y estúpido este odio por mí misma. A veces me avergüenzo, el resto no me soporto. ¿Por qué siento ésto? ¿Por qué me da un vuelco el corazón a cada palabra, esperando escuchar mi nombre o encontrarlo entre líneas? ¿Por qué esta necesidad de importar, de ser alguien? Es un hambre insaciable, unas ganas de abarcar todo y a todos.

Y es que no me gusta ser el centro de atención, pero odio ser un cero a la izquierda. Odio saber que podría desaparecer y que a nadie le importase.

Si tuviese un don, un retazo de inspiración, una musa artística... podría quedar ahí, donde pocos llegan, y no necesitar de nadie que se fije en mí. O, quizá, más bien de todos.

Antes, anhelaba ser alguien, deseaba ser reconocida en el mundo entero, ser estudiada en los libros de historia. Ahora, apenas quedan las ruinas de los sueños que construía como murallas inexorables (o no tanto, si el tiempo les ha hecho caer)

¿El tiempo? ¿Es el tiempo ese arma poderosa qué todos ansían? Quizá no, quizá es la tristeza. Esa que se cuela entre las grietas del corazón, como el agua que al congelarse lo destroza en pequeños pedazos. Y es que un corazón es más débil que una roca.

Quizá deberían dejar de inventar problemas inexistentes y centrarse en el virus que causa esta epidemia de torturas y muertes: la agonía del infeliz. Aquella del que desea ser más, del que no sonríe, del que necesita mucho más que techo y alimento.

Porque ser humano es más que tener un cuerpo al que cuidar. Porque el sufrimiento es peor que el dolor.

viernes, 17 de enero de 2014

Loving means losing.

Noches

Solo la noche puede hacerme sentir así.

El cielo está azul oscuro, infinito, interminable. La luna, un gran punto blanco con manchas grises, reina de todo, dominante, vigilante. Las estrellas, fieles puntitos que brillan por sí mismas, son sus fieles vasallos.

Parece una tela de carnaval en la que se ha derribado un bote de purpurina. Y, sin rodearme con ella el cuerpo, me abriga, me reconforta.

Nunca busco su final. Sé que no lo tiene, pero aún así tengo miedo de encontrarlo.

Me froto los brazos ante la ligera brisa nocturna. Me gusta quedarme así, prácticamente a oscuras, sin ninguna luz artificial excepto la de cigarro y la pantalla de móvil de vez en cuando, al querer cambiar de canción. 

A veces, cuando cierro los ojos, me siento menos sola. Como si hubiese alguien más.

Pero sé que no hay nadie.

Solo la luna.

miércoles, 15 de enero de 2014

Jamás ames sin ser amado.

El amor es darte.

El amor es dar sin pedir nada.

El amor es recibir sin ser obligado a devolver.

El amor es de dos personas. No de tres, ni de cuatro. Tampoco de una.

Si es de una, mejor será de cero. Recoge tus cosas, vete. Pero jamás ames sin ser amado.

domingo, 12 de enero de 2014

Ya ni yo sé lo que escribo, solo tecleo.

Siento que me derrumbo, que caigo a pedazos, como las ruinas de una antigua civilización; soy los vestigios de lo que un día fui, o fuimos. Éramos tantos, y quedamos tan pocos... Solo quedo yo. Me queríais, o eso me hicisteis creer. Y quedarse atrás quema, arde, incinera. Porque todo tiempo pasado es mejor, una vez ha sido filtrado en el tamiz, quitando solo lo malo.

Porque todo tiempo futuro augura mejoría. Duele menos dejar atrás que quedarse al final. Duele menos marchar primera que quedar abandonada.

Y por eso jamás querré a nadie como os he querido, siempre me marcharé; antes de ser olvidada.

sighs

Si supiera escribir poesía, te haría la más bonita, y aún así no podría competir con tus ojos negros.

Si supiera cocinar, ni el más dulce manjar alcanzaría tus labios.

Si supiera esculpir, ni un David igualaría tu cuerpo.

Si supiera componer, hasta la mejor sinfonía envidiaría tu risa.

Si supiera pedir perdón, no lo merecería.

Si supiera alterar el tiempo, no desharía el momento en que me encontraste en la cama.

Desharía el momento en que desaprendí a quererte.

Volvería aPOTO ARCO IRIS.

Uno de mis grandes amores musicales.



You don't know how much I love you.
Is a hope that somehow, you can save me from this darkness.

No me hagas decirlo.

¿Y qué voy a escribir? Pues todo, lo que suceda. No pienso acallar a mi arrítmico corazón. Él llora por ti más aún de lo que lloro yo. Y tengo frío, pero hace calor. Tengo un frío que sale de dentro y cubre por fuera, de la cabeza a los pies.

¿Sabes que tienes el alma más bonita del mundo? No sé los demás, pero yo la veo. Es majestuosa, es increíble, es como... algo así como la criatura más bonita que jamás haya visto. Tiene mil colores, los colores del mundo que tú aprecias como nadie; tiene mil formas, las formas que dibujas como nadie; tiene mil personalidades, las personalidades que tú interpretas como nadie; tiene... Lo tiene todo. Es demasiado hermosa, es cegadora. Además, causa dependencia. Deberían prohibir almas como la tuya, pues una vez se muestran no se olvidan, quedan grabadas para siempre, fiel retrato de su portador, amor inmortal en un cuerpo etéreo. Incongruencias que causan un dolor mayor que que me duela la sangre, corriendo por todo mi cuerpo, guerrera implacable.

Ni yo sé qué escribo, ni tú sabes quién eres.


viernes, 10 de enero de 2014

Hartura.

La cocaína circulaba por sus venas. Esnifó otra raya, consciente de que estaba al borde de la intoxicación. La cabeza le daba vueltas, el cuarto le daba vueltas, todo le daba vueltas. Odiaba al universo, ¡malditos seres humanos! ¿Cómo habían osado reírse de él en los pasillos del instituto? Hasta ella lo había hecho, la muchacha de los ojos verdes tampoco había tenido compasión. ¿Verde esperanza? ¡Qué va, verde frío! ¡Frío como el hielo!

Salió de su cuarto, no había nadie en casa. Su padre no había vuelto del trabajo, la estúpida de su hermana se encontraría con las superficiales de sus amigas, como todos los putos días, y su madre probablemente estaría tirándose al vecino. Esa maldita furcia no sabía hacer otra cosa, ¡que aprendiese a tener las piernas cerradas! Cogió un cuchillo de la cocina, debía hacerle pagar a alguien las risas. Dejó la casa sin apagar las luces, sin siquiera cerrar la puerta. ¿Por qué iba a importarle? Ya se gastaba el dinero la zorra de su madre, un ladrón haría mejor uso, y no se acostaría con basura.

Caminó con seguridad, a pesar de que el suelo siguiese moviéndose, aproximándose y alejándose. No sentía frío alguno, excepto en su mente, donde sus pensamientos fluían con extremada perfección. Aferró con fuerza el cuchillo, y escrutó en la oscuridad en busca de una presa. Le daba igual que le viesen, todo le era indiferente.

Le gustaba la noche. La oscuridad, el frescor y la trémula luz de la luna. No se exasperaba de que no apareciese nadie, pues se sentía magníficamente, en su punto álgido, y sabía que el momento llegaría y nadie lo podría evitar.

Oyó unos pasos y aguzó el oído, identificando su procedencia y aproximándose. La fuente del sonido era una joven muchacha cargada con la compra. Lucía su cabello rubio en dos trenzas e iba abrigada con una chaqueta. No se fijó en su cara cansada, que parecía expresar que estaba ahí contra su voluntad, ni en sus manos enrojecidas por el peso de las bolsas; en nada que la hiciese humana. Se acercó sin ocultarse, con seguridad. La chica no se percató de su presencia hasta que solo los separaban unos pocos pasos. Ella alzó la vista sin inmutarse, hasta que vio el refulgir del cuchillo. Entonces él lo levantó, clavándoselo en el pecho con fuerza, retirándolo con un gran esfuerzo y repitiéndolo dos veces más. Ella no murmuró ni una palabra de súplica, solo soltó unos alaridos de dolor. Únicamente sus ojos azules parecían pedir clemencia. Su cuerpo cayó al suelo, débil, la comida a su lado. Un poco de sangre se deslizaba por su costado, mezclándose con las cáscaras de huevo. Entonces observó su cara. Incluso muerta, era guapa. Solo una ligera mueca de dolor alteraba sus perfectas facciones.

jueves, 9 de enero de 2014

Has anyone ever written anything for you?





Has anyone ever written anything for you
In all your darkest hours
Have you ever heard me sing
Listen to me now
You know I'd rather be alone
Than be without you
Don't you know
Has anyone ever given anything to you
In your darkest hours
Did you ever give it back
Well, I have
I have given that to you
If it's all I ever do
This is your song
And the rain comes down
There's no pain and there's no doubt
It was easy to say
I believed in you everyday
If not for me
Then do it for the world
Has anyone ever written anything for you
In your darkest sorrow
Did you ever hear me sing
Listen to me now
You know I'd rather be alone
Than be without you













Dos entradas para nuestra historia, butaca 12 fila 21 a las ocho y trece.

Me tomo unas palomitas viendo la película de mi vida. Mi historia es una de esas de amor, o más bien de amor truncado, de desamor. De ésas cuyos sentimientos destrozan el corazón, le exprimen todo su jugo, de las que duelen; pero con una trama carente de gracia. 

Me meto un puñado en la boca mientras recuerdo la tuya. Ésa de labios rojos como la manzana que mordió Blancanieves, pero más tentativos y más envenenados, mortíferos como un lunes por la mañana. Escucho tu banda sonora, esa lista infinita de canciones, mientras lloro por dentro. Soy duro, no voy a permitir que nadie de la sala vea mis lágrimas, aunque estoy solo. ¿Te he dicho que las apunté todas? O eso creo, y temo no haberlo hecho. Lo siento, pero tuve que hacerlo. Solo me hacían mal, no podía aguantarlos ahí más: tuve que borrar tus miles de mensajes, desde nuestra más temprana conversación. Más o menos desde el primer "te quiero". Los leía una y otra vez, así que para evitarlo tocaba borrar la huella del crimen. Tampoco es que me haya servido de mucho; me los sé casi de memoria. Y digo casi, porque no es lo mismo "ayer se oscureció el cielo" que "el cielo se oscureció ayer". Y duele, duele haberme desecho de tus recuerdos, quitar el único vestigio de nuestro cuento. 


Y es que me ha tocado a mí recordar por los dos, y a ti olvidar por ambos. 

Mi amortentia.

Mi amortentia olería a mar salado, a esos días en los que tomas el sol con una amiga, a chicle de menta, a libro viejo, gastado de leerlo una y otra vez, a libro de segunda mano, esos que refugian el corazón de varias personas, a ramen, a pasta de dientes de menta, a lluvia, a frío, a calor, a cigarro, a tortitas, a beso (sí, los besos huelen. ¡Y tanto que huelen!), a mina de lápiz, a fuego, a pelo, a champú, a brisa marina nocturna, a pegamento... Creo que esa sería mi amortentia, sí.  


miércoles, 8 de enero de 2014

Y me pregunto si sabes que eres mi jodida historia de amor. O mi historia de amor jodida.

Solo quería publicar un enlace a una entrada con la que me he puesto a llorar, o al menos he estado cerca de hacerlo. Es tan yo... tan cada uno de nosotros, casi segura estoy de que a muchos les clavará una daga en el corazón.

http://manual-de-un-buen-vividor.blogs.elle.es/2012/02/21/yo-tambien-puedo-escribir-una-jodida-historia-de-amor/
La imaginación es un gran arma, pero hay que tener cuidado pues a veces se puede volver contra ti.

martes, 7 de enero de 2014

Porque el fracaso en tratar de ser menos imperfecta se refleja en quemaduras en mi cuerpo. 

Porque realmente, el dolor y el sufrimiento solo los produzco yo.

Porque un punto y final es lo mejor que puedo escribir y lo más alto a lo que puedo aspirar. 

(:


Me encanta la novela Orgullo y Prejuicio, la película también. Mr Darcy es un hombre absolutamente perfecto. 




Si tan solo pudiese ser una mujer de verdad, podría enamorarme de un hombre de verdad. 

La constante es la culpable.

Si lograse escribir una lista de todos los sentimientos negativos, habría logrado expresar la mitad de lo que siento ahora mismo. Bueno, quizá la mitad no, pero un cuarto sí. 

Sobro, sobro en la vida. ¿Quién necesita de una chica necia y pesada? Si solo me quieren cuando ya no estoy, es por algo. Soy molesta como una mosca, que es peor que el mosquito, pues al menos este deja huella. Pero vamos, ¿a quién le gustan las malolientes, sucias e interpinentes moscas?

"Chocolamina, te quiero mucho". Sí, ahora, ¿no? Ahora que me voy, ahora que no tienes el recuerdo de lo mucho que molesto. Solo se me quiere mucho cuando no existo. Podría suceder como con tantos artistas. ¿Por qué no morir y que me amen como a nadie?

Si todos me mienten, si para todos sobro, no creo que sea su problema: es mío. La constante es la culpable. Pero es que no entiendo qué hago. De verdad, me encantaría cambiar. Me encantaría ser tenida en cuenta alguna vez. Me encantaría no producir sentimientos reprobables. Me encantaría ser buena, ser guapa, ser inteligente, ser trabajadora. En serio, me encantaría ser como todos quieren que sea, pero lo intento y no puedo.

He intentado ser más abierta y reír, río un montón. Pero luego lo pienso y me siento más vacía todavía, sabiendo que nada es real. Que estoy sola, que solo finjo ser alguien que no soy, alguien que quizá caiga bien a la gente pero que me oculta y hace que no sea yo la que caiga bien, solo ese estúpido papel. 

He tratado de darles una oportunidad, de creerles, mas cuesta tanto... No puedo confiar en la gente con esa facilidad. Al menos, puedo hacerles pensar que lo hago, y de verdad que lo logro, pero no cambio nada. 

Me he esforzado en no huir de los chicos, en hacerles pensar que me creo todas sus malditas falsas promesas, en decirme a mí misma "este chico merece la pena". Pero no, no, no. Tiendo a huir antes de que pasen 3 meses. Es insoportable obligarse a que alguien nos caiga bien.

Que sí, que sí, que todos me quieren mucho. Pero solo cuando no estoy. 

lunes, 6 de enero de 2014

Quisiera ser un hombre.

Quisiera ser un hombre. Enamorarme de una chica lista, que ría mucho y sonría más y a la que le brille la mirada. Que le guste hablar, leer y pensar. Escuchar música juntos y ver las estrellas acompañados. Dar paseos por algún parque, como los abuelitos, y tomar un café contándonos cualquier tontería que solo nosotros dos entendamos y que solo a nosotros nos haga gracia. Quedarme mirando cómo ríe o cómo sus ojos cambian según lo que explique. Cómo se emociona o se queda callada y reflexiva al escuchar. 

Le escribiría poemas y le cogería las manos, que no querría soltar. Le daría abrazos y acariciaría sus mejillas sonriendo sin dejar de mirarla.

Qué bonito debe ser enamorarse de una chica.

Mis adicciones.

Creo que amo la noche. Me gusta salir a la terraza y mirar las estrellas. Buscar la luna y hallarla allí, tan lejana y tan hermosa. Cerrar los ojos y apoyar la cabeza en el muro, sentir la brisa mientras escucho música. Quizá los Ramones o Supertramp. De pronto abrir los ojos y sonreír a las estrellas. Puede que pase un avión y entonces siga sus luces con la vista. Dar una calada, dejar caer la ceniza en el vaso y volver a mirar al cielo, inmenso.

Añoro salir a correr de noche, llegar hasta la playa y sentarme. Acurrucarme en mi chaqueta y hacer formas con los dedos en la arena. A veces palabras o letras cualquiera, otras dibujos.

Amo al amor. Es abrumador, es una carga pero es una carga tan buena. ¡Tan, tan, tan buena! Me llena de energía, ocupa toda mi mente y todos los rincones de mi cuerpo y mi corazón. Se convierte en cada pensamiento del día y me hace reflexionar.

Adoro caminar bajo la lluvia y sentir el agua caerme en la cabeza y la cara. El pelo húmedo y buena música en mis oídos. No nos equivoquemos, no me gusta el mal tiempo, me embriaga de tristeza y la lluvia me cambia el humor, pero es estupendo dar una vuelta bajo ella, sintiéndola. Y cantar. Y esas ganas que me entran de correr y bailar.

Tengo mono de leer. Miro hacia mi pequeña biblioteca, con los libros que tengo pendientes delante, llamándome, susurrando mi nombre. Dicen que los coja, pero no, no, no. Tengo que estudiar.

Cuando leo me gusta compartir lo que me enseñan. A menudo abro el whatsapp y me quedo mirando la pantalla, deseando contárselo a alguien pero ¿a quién? A menudo abro twitter y cuento algo, tratando de calmar mis ganas de enseñar lo que aprendo.

Cuando termino un libro siempre quiero recomendárselo a alguien, pero nunca sé ni tengo a quién. ¿A quién le gusta que haya una pesada diciendo "lee esto, mira aquello"?

A veces leer me hace sentir sola, sin nadie que quiera ver lo mismo que yo, sin nadie a quien contarle lo que ronda mi mente. Otras me hace sentir abrigada, envuelta, comprendida por tantos personajes que me dejan conocer su historia.

Me gusta buscar poesías en internet y leer frases de personas con grandes mentes.

Amo escuchar música, buscar por todos lados canciones y fascinarme ante el talento y las letras increíbles.

Me encanta el agua caliente, otras veces la fría. No sé por qué ha venido a mi mente, pero eso, que me encanta.

Hay muchas otras cosas, pero supongo que es una lista interminable y mis historias necesitan un punto final.

Mi primer poema: La noche y la luna

 
 
 
 
Cuando la noche, oscura, abrumadora,
enredábame en la bruma confusión,
Tú anhelada, me darías la visión
muéstrame a tus compañeras, luz ahora.
 
 
 
 
 
 
 
  • Pues aquí está mi primer poema, con el maestro Carlos. Me ha enseñado, corregido, ayudado y modificado.
 
  • Ahora, ¡a practicar! Algún día escribiré poemas decentes. ¡Y sin ayuda!
 
  • Espero que se entienda el poema.
 
  • ¡Comentarios, plis plis plis! (Para saber si se entiende)

domingo, 5 de enero de 2014

"Te quiero mucho. ¡Mucho! Y si te hago daño alguna vez, perdóname"

Otra vuelta

"  Gira. mundo, gira
y sé tú mismo
 
Otra vuelta de la noria,
del carrusel de las estaciones,
del cotidiano ciclo
de la vida y la muerte
 
Cada minuto nos aproxima,
tanto a la luz
 como a la sombra
 
Cada suerte y cada nombre
poseen perspectiva diferente
al llegar la mañana,
después de haber danzado
en la penumbra
 
Cada recuerdo se enmohece
o florece
según el rito que le aguarda
o que le empuja
 
Cada caricia,
cada lenta herida
 
Nos vamos deshaciendo
pedazo a pedazo
y recomponiendo
 
Ya no será como antes
la vidriera rota,
mas seguirá siendo cristal;
vulnerable a romperse otra vez,
o a transparentar la claridad
 
Gira mundo
y llévame contigo
de manera que ya no reconozca
dónde empiezo o termino:
islas a la deriva
soñando un continente,
cielo que se pierde en el mar
y más allá...
 
Mucho más allá...  " 










*He encontrado este poema por internet así que no, no es mío. No sé escribir poesía todavía (pero pienso aprender. Aunque sea mal, pero lo haré).

El caso es que estaba bastante mal escrito y la separación entre versos y entre estrofas es rara, no he mirado cómo rima así que no sé qué tipo de estrofa es pero btw solo quería tenerlo en mi blog. Igual es famoso y todo solo que yo no lo conozco.

Y, repito, no me pertenece.

Inspired by Zombie

No lo entiendes, ¿verdad? Nunca lo has entendido. O al contrario, siempre lo has tenido claro y me engañas, juegas conmigo. Mueves el alfil, la torre, ¡y jaque al rey! No es tan fácil, duele. Cada movimiento es una espada más, muy afilada, que se clava despacio, arrasando con todo a su paso. Como si ya de por sí no fuese difícil olvidarte, tiene que estar cada puñal recordándomelo, aumentando el dolor a cada paso. Y cuando menos me lo espero vuelves armado, y me ensartas con otro puñal. Día tras día, mes tras mes. Por favor, explícamelo. ¿Alguna vez lo has entendido, lo sabías desde el principio? ¿Conoces cuánto te quiero, cuánto daría por ti? Una vida, dos, tres... te regalaría todas y cada una de mis vidas, te entregaría mi alma. ¿No te quedó claro que sin ti soy un zombie, o es que quieres recordarlo de vez en cuando por si lo olvidas? No comprendo tus intenciones. No sé es cierto que me sigues queriendo, ni siquiera sé si alguna vez lo hiciste. Quizá deberíamos recoger las cosas y marcharnos, admitir que fracasamos en el amor. Si quieres, yo te devuelvo el anillo. A cambio, solo quiero la verdad.

Se me atasca... ¡Y lo odio!

Cuando estás enamorado, lo notas.

A mí el amor se me atasca en la garganta, como un estúpido y molesto insecto perdido, que termina por cualquier agujero, incordiante. Los ojos se me humedecen y se me llenan de lágrimas que a veces caen deslizantes por mis mejillas, como cualquier otra reacción alérgica.

Odio, ¡y digo odio!, odio el amor.

Te hace releer mensajes, ¡ni que fueses a aprender algo nuevo si solo recuerdas cosas que ya sabes! Y te nubla la mente, como si ya no fuese bastante despistada por mí sola... Una vez casi me choco con una farola en medio de la calle, si por aquella hubiese estado enamorada me chocaba seguro. Mamá dice que tengo que ir con los ojos más abiertos, cómo si por ser más grandes o menos pudiese fijarme en las cosas de distinta manera. Se lo conté a papá y me explicó que esa frase es una de esas que vienen hechas, como el pollo precocinado o las pizzas que trae el hombre de la moto, que tanto me cuestan entender.

El doctor dice que soy una niña especial, que mi cerebro es diferente. Ya ves tú qué gracia... Bueno, verlo no lo ves, pero lo imaginas, ¿verdad?

A veces me pregunto si mi coco se enamora de otra manera, por eso de ser diferente a los demás. No lo sé, pero me gusta cuando él está feliz. ¿A vosotros os gusta que la persona a la que amáis se ría?

Adoro cuando me coge de la mano, me encanta el tacto de tu piel, es muy suave. Y siempre hace que me ponga roja.

¡¿Véis?! Lo que os estaba explicando, ¡detesto el amor, lo aborrezco!

sábado, 4 de enero de 2014

Verano.

Era la muchacha del pelo de rayos de sol y la piel canela. Era la joven de nariz respingona y sonrisa traviesa. Era quién ocupaba su mente y sus días. Era la que había traído el verano, enredado en su cabello. Era su compañera de carreras en bici.

Llegaban a la playa, tiraban el vehículo a un lado y el primero en llegar corriendo a la orilla y humedecerse los pies, ganaba.

Día tras día, semana tras semana. ¡Cuánto llevarían juntos! ¿Quizá una vida entera?

Un día paseaba solo, disfrutando de un delicioso helado, y la vio.

La más ruin traición, el mayor dolor.

La dama de la mirada salada estaba ahí, acompañada de un chico. ¿Qué digo de un chico? ¡De un monstruo, de un ladrón de veranos! Estaban cerca, muy próximos, reían y sus labios de cuando en cuando se rozaban.

¿Quién lo diría?

Los turistas se marchaban, la bella amiga preparaba su salida.

Y la playa se quedó vacía.

Y el verano se alejó en su melena.


Me gustan cómo brillan tus ojos negros, que encierran mil ideas.

Me gustan tus suaves mejillas y como pueden pasar por todos los tonos de rosa y rojo.

Me gusta la forma de tus labios, entreabiertos, dejando salir en forma de vaho esas palabras que no pronuncias.

Me gusta como tus blancos dientes se asoman, curiosos como tú, detrás de su velo rojo.

Me gustan tus brazos, a pesar de las líneas que los surcan, esas cicatrices que recuerdan todas tus heridas y caídas.

Me gusta tu risa, alta, sonora, larga, excesiva. Esa risa de quien esconde mucho, de quien está triste.

Pero no me gusta que estés mal, ni esos pensamientos dañinos que navegan por tu mente.

Detesto que tu sonrisa se esconda tan a menudo.

Odio que tus cicatrices últimamente estén rosadas en lugar de blancas, vívidas, marcando tu día a día.

No soporto que tus mejillas pierdan su calidez por la humedad de tus lágrimas.

Añoro tu voz, tan ocasional ahora.

Rechazo esa sombra que te sigue a cada instante, cuya silueta cada vez es más visible, cargada con una hoz.