chocolamina's Last.fm Journal

domingo, 8 de diciembre de 2013

Pepe

Él, que siempre le abría su cajón "secreto" de caramelos y golosinas con una gran sonrisa.

Ella, que siempre cogía los de chocolate.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Diego y Elena III: Hi again

Le miraba al otro lado de la mesa, detrás del humo del té recién hecho. Siempre que quedaban, ella tomaba té con limón y un poquito de sacarina, lo que parecía una metáfora de lo que era: dulzura y acidez.

Hizo girar un par de veces la cucharilla en su tacita, mirándola. A él le gustaba el café con mucho azúcar. No tenía tiempo para perderlo en dietas estúpidas que, por otro lado, no necesitaba cumplir. La leche, entera. El café, azucarado, dulce.

Ella también bajó la mirada, como ya había hecho tantas otras veces. Podrían quedar a diario, que seguiría haciéndolo. Probablemente, eso le ayudaba a no sonrojarse y a ocultar que se sentía culpable. Culpable de no poder olvidarle. Se mordió el labio inferior, reprimiendo las ganas de preguntarle con cuántas había estado desde la última vez que se habían visto. Siempre era igual, llevasen meses o semanas separados. Muchas mujeres pasaban por su cama, pero ninguna conseguía esas citas periódicas junto al calor de una tacita.

Él la miraba mientras ella desviaba la mirada. La forma en que bajaba las pestañas, inflaba los cachetes, arrugaba el entrecejo o se mordía los labios solo le provocaba el impulso de besarla. Besarla una y otra vez. Pero no como a las demás, sino lento. Se dio cuenta de cómo alzaba los ojos con esa mirada llena de dudas. Habían quedado incontables veces con el paso de los años, pero ella siempre le vería a través de esa cortina de inseguridad e imaginando como tocaba a muchas otras.

"A pesar de todo, no puedo reprocharle nada" repitió Elena la cantinela para sí misma. Simplemente, esbozó una sonrisa de esas que solo le regalaba a él. Diego no tenía la culpa de que ella acudiese allí siempre que se ponían en contacto, de que no faltase ni una sola vez y todas terminasen del mismo modo. Él no la obligaba, ni la arrastraba entre palabras seductoras y simples frases de cortejo. Solo era una hora, en el lugar de siempre, y acudía con toda puntualidad y la promesa de una buena conversación y un momento inolvidable. Por un instante, olvidaba a su marido y a su retoño y se arreglaba solo para Diego.

"Quizá si dejase al estúpido de su marido, que ni siquiera la merece..." Diego negó con la cabeza ligeramente, de modo que no afectase a la conversación pero le ayudase a alejar esos insidiosos pensamientos de su mente. Elena le veía como él a todas las chicas que pasaban por su casa excepto justo ella. Pero no, no podía ser. Él la quería. Él hubiese dejado muchas cosas por ella, incluso sería capaz de reducir su ingesta de azúcar.

Elena se levantó para ir al baño. Siempre, pasadas entre una y dos horas de amena cháchara, ella interrumpía y marcaba el final de la primera parte de la velada. Al volver, probablemente él habría pagado la cuenta. A veces conseguía convencerle de que le dejase hacerlo a ella, pero no solía lograrlo. Entonces uno de los dos, probablemente Diego, propondría hacer algo: dar un paseo, ir a la biblioteca, pasar por una tienda, acercarse a la playa... No importaba el trayecto, pues el destino siempre era el mismo.

Diego sujetó la puerta y salió detrás de ella. Llegados a este punto, siempre le ofrecía su chaqueta. Aunque hiciese un calor abrasador, aunque él mismo sintiese que iba a morir convertido en una imagen de hielo del mismísimo Romeo. Así hizo, y ella declinó la oferta. Tenía la tentación de coger sus manos y frotarlas, calmarlas. Sabía que las tenía frías, ¡siempre las tenía frías, incluso durante las estaciones cálidas! Pero debía esperar, tanta familiaridad llegaba solo en el momento indicado.


domingo, 1 de diciembre de 2013

"Maybe you have changed but I am still the same"

Qué cosas...

A veces solo deseo aporrear el teclado del ordenador, como en este instante. Siento que es la única manera de expresar mis sentimientos. Un "hosdgddsss" y todo solucionado. Un "hosdgddsss" que esconde un "te quiero", "a veces te sigo echando de menos", "a veces miro el móvil esperando un mensaje tuyo".

Muy a menudo, me pierdo entre tus recuerdos. Como si de una inmensa librería se tratase, cada detalle reposa en su lugar de la estantería, todos ordenados. Camino entre ellos, cojo uno, lo dejo a mitad y elijo otro, y así continúo recorriendo el pasado.

Me gusta pensar que tú también me echas de menos, aunque sé que no es así.

No me faltes nunca, aunque ya lo estés haciendo. No se puede querer de ese modo dos veces. Tengo miedo de no poder reemplazarte por no encontrar a nadie a tu altura. Las comparaciones son odiosas, pero no puedo evitarlo. Y tú superas a cualquier ser humano.

Aunque ya no te quiera, te sigo queriendo.

¡Qué cosas, el mundo está loco!

sábado, 30 de noviembre de 2013

Elena y Diego II: Goodbye, my lover

A nadie le gustan las despedidas y su sensación de desolación. Diego y Elena se besaron otra vez, diciéndose de este modo las palabras que no conseguían salir de sus labios.

-Te quiero, no te quiero perder. Estaremos bien, ¿verdad? No más discusiones, no más celos... -soltó Diego, sabiendo que si no sacaba el tema se arrepentiría posteriormente.

-Yo también te quiero. Estaremos bien-. afirmó ella.

Elena no era capaz de asimilar que ya había terminado su tiempo juntos. Él se iba a un largo viaje al extranjero y no podrían verse durante un mucho tiempo. Se abrazaron un largo rato, que Elena impregnó de miedo. Miedo a perderle. Sabía que era su última vez, estaba segura de que no durarían mucho en esa situación. Él encontraría a alguien a su altura o, al menos, alguien mejor que ella.

Diego era increíble, de esos muchachos que no se conocen dos. Ella lloraba torrentes por dentro, incapaz de mostrar sus emociones pero con ese gran temor latiendo acompañando al corazón.

A nadie le gustan las despedidas. Esas despedidas que dejan el sabor salado de las lágrimas, el ácido del temor y el amargo de la pérdida.

Elena y Diego I: Love on the road


-Tú también deberías descansar, Ele.-susurró Diego, tratando de no despertar al resto de la habitación.

Ella se tumbó sobre el pecho de él, moviéndose solo un poco, como si siguiesen sentados en el sofá. Él, sonrió.

-Mañana, digo, hoy, será un largo día si estamos tan cansados.-respondió ella mirando la pantalla del reloj. Eran las 6 de la mañana pero no podía dormir, no quería dormir. ¿Cuándo volvería a verle? Dos días, tan solo dos días juntos y volverían a separarles miles de kilómetros-. Te quiero- pronunció bajito por a saber cuántas veces ya del día, pero todavía con ese miedo a no ser correspondida a pesar de sus caricias.

-Yo también te quiero- fue la respuesta, acompañada de una amplia sonrisa-. Pero ahora duerme.


Ella, obediente, cerró los ojos, liberando aún más su mente. Él, él, y él. Él, su amor y él. Todos los pensamientos se centraban en lo mismo, en especial ahora que sentía el calor de su piel y su olor. Abrió los ojos lentamente, empeñada en no dormir, no podía perder un segundo de los pocos que compartirían. Quería verlo dormir, absorber cada instante, retenerlo en su memoria para no perderlo nunca.

Los párpados de Diego, que vibraban mientras descansaba recostado en el sofá, se abrieron de nuevo al sentir los ojos de ella.

-Elena, duerme-. Le regañó suavemente, sonriendo. -¿Estás incómoda?- le preguntó preocupado, moviéndose de modo que ella, que estaba tumbada con la cabeza apoyada en su regazo, estuviese mejor.

-¡Que no, que estoy mejor que nunca!- reía ella, todavía observándole mientras se fijaba en cada detalle de su cara, en cada pliego de su piel. -¿Seguro que tú estás bien? Que yo estoy tumbada, pero dormir sentado debe resultar muy incómodo. Vamos a la cama, anda.

Elena se levantó y agarró una de la manos de Diego, tirando de él y llevándolo a la cama, donde estaban sus amigos. Eran vacaciones y habían alquilado un apartamento entre cuatro, pues Diego tenía una casa en esa zona y no necesitaba hacerlo. De todas formas, había decidido pasar la noche con ellos, en especial para no privarles de a compañía de Elena, que iba a quedarse a solas con él.

Era la única ocasión que tendrían de estar juntos en mucho tiempo, pero no podía raptarla de ese modo. De todas formas, disfrutaban del tiempo y los pequeños momentos, deshaciéndose en besos. Sus respiraciones se agitaban, desacompasadas pero en armonía, formando una preciosa melodía de amor.

A Elena en especial le costaba contenerse. No se salía de los límites que ella misma había marcado, pero se descontrolaba dentro de ellos. Quería hacer en unos segundos lo que no le estaría permitido en mucho tiempo. Todas sus inseguridades y su miedo a perder a Diego se transformaban en recorridos de besos, como si así crease lazos que le atasen a ella. Sentía sus manos recorrer su piel como una hoja cayendo en otoño, deslizándose lentamente y con gran suavidad.

Ya en la cama, cerraba los ojos pero su memoria estaba trabajando, queriendo almacenar cada detalle. Le miró dormir por última vez.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

"¡¡Para!!" gruñó con fuerza.

La persona del espejo le devolvió la mirada.

Ojalá...

Quizá no sea la más fuerte, pero me sostengo sola.

Quizá no sea las más resuelta, pero soy independiente.

Quizá no sea la más guapa, pero tampoco soy tan fea.

Quizá no sea la más inteligente, pero sé utilizar el cerebro.

Quizá no sea la mejor escritora, pero cuando quiero, sé expresarme.

Quizá no sea la más tierna, quizá no sea la más fría.

Quizá no me entregue con ceguera y descocada.

Quizá no sea la mejor, pero ojalá te bastase con que simplemente sea yo.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Redhair. Ginger.



 


Pues eso, que me he teñido de pelirrojo. No juzgar mi cara, que las fotos son tomadas sobre la marcha. :(

Y vuelvo a verte.

He vuelto a verte al abrir los ojos.

Es muy fácil soñar con los ojos cerrados, llevamos haciéndolo desde pequeños, pero tu recuerdo siempre va más allá. Supera lo convencional, se interpone con la realidad.

Te lloro cuando sonrío, sonrío mientras te lloro.

Y es que cada palabra ha quedado escrita en mi piel a fuego, en la capa más profunda. Tendría que morir para olvidarte.

Y allí está la dura elección, ¿una muerte en vida o morir para borrarte?

¿Y si no quiero? ¿Y si me ato a tu memoria? ¿Y si vago por el cementerio de lo que fue?

Y lloro hasta quemarme la piel.

Y río por llorarte.

Aprieto los párpados con fuerza.

Y vuelvo a abrir los ojos. Y vuelvo a verte.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Ahora mismo, estaba escribiendo con la televisión encendida. Por casualidad, puede escuchar una frase:


"Tienes que ser mía, Tina. Solo mía."

¿Tuya? ¿En serio? No entiendo cómo tantas mujeres pueden someterse ante los hombres, sin darse cuenta. Dejar que el hombre rija su vida, ¡que la posea!

Nadie es dueño de MI vida. La dependencia, que se limite a la estadística. Nosotras somos personas, somos libres, decidimos por nosotras, no somos de nadie.

Ser fiel es una decisión, no una obligación.

Be young, be free.

Me pregunto por qué hago las cosas, qué me mueve. Me digo que solo es mi propia aprobación, pero a veces me descubro tratando de agradar a los demás. Sonriendo cuando debo y no cuando quiero, diciendo la frase que esperan, siendo políticamente correcta.

Ayer leí en "Guerra y paz", la famosa obra de Tolstoi, como los jóvenes se caracterizan por tener ideas revolucionarias, utópicas y, principalmente, por no callarlas. Por decir lo que se piensa y no lo que se espera.

Entonces, déjame ser joven. Déjame hacer mucho ruido. Me da igual errar, pues así aprendo.

Para ser un buen adulto, hay que ser un buen adolescente. Para ser un buen adolescente, hay que fallar, llenar el camino de error tras error, caída tras caída. Y es que, lo mejor de las caídas, es levantarse.

martes, 22 de octubre de 2013

Pasado, presente, futuro.



A veces sentimos que es la única opción. Estamos cansados, agotadas esas fuerzas para seguir luchando. Sabemos que la vida seguirá adelante sin nosotros, ¿por qué no marcharnos? Es fácil: no dejas atrás solo el dolor y el sufrimiento, también se queda todo lo bonito, como las puestas de sol, la playa por la noche, un abrazo con tus amigos, su sonrisa...

Deberíamos ser capaces de seguir adelante a pesar de todo lo malo, solo por el lado contrario. ¿Por qué no podemos? ¿Por qué nos ciegan los disgustos?








Cada  día, me digo a mí misma que tengo que seguir adelante. "No te suicides, que te arrepentirás..." "No te acortes la vida, que en el futuro te faltará tiempo" "Estudia, que lo necesitarás"


¿Cuándo voy a poder dejar de pensar en el futuro y vivir el momento? Y es que el futuro es el presente, presentes consecutivos. Este instante, es el futuro de ayer. ¿Y si estoy perdiendo el futuro solo por andar sobre rastrojos de difunto, robándole la frase a Miguel Hernández?

Sigo esperando. Sigo escondiendo la horca, aguardando por un futuro que corre entre mis dedos como el agua, en forma de presente.


viernes, 18 de octubre de 2013

Guerra a los macarrones.

¡No entiendo por qué la comida está más rica en la mente y las fotos! Quiero decir, es injusto que al probarla no me transporte a ese mundo de sabores que recordaba de cuando amaba la comida. Ese mundo que todos parecen conocer muy bien y visitar a menudo pero del que yo tengo vetado el acceso y solo puedo limitarme a recordarlo.

Sin ir más lejos, ayer me preparé un preciooooooooooooooooooso plato de pasta. Siempre he amado la pasta, aunque fuese sin salsa o con ketchup. Bueno, pues no me gustó nada, se me hizo eterno. No podía dejar de pensar en el brócoli y la delicia que es.

Terminé dejándome la mitad y, por supuesto, yendo al baño a vomitar. No solo yendo, haciéndolo. Mira que ha habido veces que he estado a punto, me he sentado frente a la taza y he inspirado hondo, cerrándola y obligándome a ser responsable de lo que ingiero. Mis alimentos, mis calorías, mi gordura.

Pero ¡ay, esta vez! Creía que ya era capaz de tomar tal cantidad de calorías mas he terminado como siempre. Como la estúpida irresponsable que se comporta igual que las enfermas, pero sin serlo. Aunque no me gustase la comida ni lo que engorda, debía ser consecuente.

¿Moraleja? ¡No comas pasta!

Madrid y Zaragoza.

Semana Santa 2013







Septiembre 2013





miércoles, 16 de octubre de 2013

The Perks Of Being A Wallflower.


Creo que nunca me cansaré de este poema.






Una vez en una hoja amarilla de papel con rayas verdes
escribió un poema
Y lo llamó “Chops”
porque así se llamaba su perro
Y de eso trataba todo
Y su profesor le dio un Sobresaliente
y una estrella dorada
Y su madre lo colgó en la puerta de la cocina
y se lo leyó a sus tías
Ese fue el año en el que el Padre Tracy
llevó a todos los niños al zoo
Y les dejó ´cantar en el autobús
Y su hermana pequeña nació
con las uñas de los pies diminutas y sin pelo
Y su madre y su padre se basaban mucho
Y la niña de la vuelta de la esquina le envió una
tarjeta de San Valentín firmada con una fila de X
y él tuvo que preguntarle a su padre qué significaban las X
Y su padre siempre le arropaba en la cama por la noche
Y siempre estaba ahí para hacerlo

Una vez en una hoja blanca de papel con rayas azules
escribió un poema
Y lo llamó “Otoño”
porque así se llamaba la estación
Y de eso trataba todo
Y su profesor le dio un Sobresaliente
y le pidió que escribiera con más claridad
Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina
porque estaba recién pintada
Y los niños le dijeron 
que el Padre Tracy fumaba puros
Y dejaba colillas en los bancos de la iglesia
Y a veces las quemaduras hacían agujeros
Ese fue el año en que a su hermana le pusieron gafas
con cristales gruesos y montura negra
Y la niña de la vuelta de la esquina se rió
cuando él le pidió que fuera a ver a Papá Noel
Y los niños le dijeron por qué
su madre y su padre se besaban mucho
Y su padre nunca le arropaba en la cama por la noche
Y su padre se enfadó
cuando se lo pidió llorando

Una vez en un papel arrancado de su cuaderno
escribió un poema
Y lo llamó “Inocencia: una duda”
porque esa duda tenía sobre su chica
Y de eso trataba todo
Y su profesor le dio un Sobresaliente
y lo miró fijamente de forma extraña
Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina
porque él nunca se lo enseñó
Ese fue el año en el que murió el Padre Tracy
Y olvidó cómo
era el final del credo
Y sorprendió a su hermana
fajando con uno en el porche trasero
Y su madre y su padre nunca se besaban
ni siquiera se hablaban
Y la chica de la vuelta de la esquina
llevaba demasiado maquillaje
Que le hacía toser cuando la besaba
pero la besaba de todas formas
porque tenía que hacerlo
Y a las tres de la madrugada se metió él mismo en la cama
mientras su padre roncaba profundamente

Por eso en el dorso de una bolsa de papel marrón
intentó escribir otro poema
Y lo llamó “Absolutamente nada”
porque de eso trataba todo en realidad
Y se dio a sí mismo un Sobresaliente
y un corte en cada una de sus malditas muñecas
Y lo colgó en la puerta del baño
porque esta vez no creyó
que pudiera llegar a la cocina

Salinas...



"La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo."

I´m a fucking creep and you are a fucking, perfect and special angel.


"I don´t care if it huts, I want to have control, I want a perfect body, I want a perfect soul"

"I want you to notice when I´m not around"

"You are so very special, I wish I was special"





Me, myself and I.

Y, al final del día, la realidad se hace patente, se derrama sobre mi cabeza como una jarra de agua fría. ¿Qué digo fría? ¡Helada! Cala hasta los huesos, rellenándolos de soledad, la enfermedad que encierra en cuarentena. Gélida e impía, pues hasta ella abandona. ¿Quién nos es fiel si hasta la tristeza y soledad nos abandonan por momentos, para luego volver con mayor crueldad, apresándonos con fiereza?

martes, 21 de mayo de 2013

Locuelas.

Todos hemos sido estúpidos hormonados, ¿vale? No me lo tengáis en cuenta.



http://www.youtube.com/watch?v=Co1qLssrKKA&feature=player_detailpage

domingo, 19 de mayo de 2013

Break even.

Escribo desde aquí, desde la playa. Sí, de noche es preciosa también, mas echo de menos la luna y las estrellas. 

Hay un hombre con los brazos extendidos, contra el viento. Eso es disfrutar de una noche junto al mar de verdad. Ojalá estar aquí con alguien. Una amiga, un amigo o tú. Me da igual, la cosa es aprovecharla. Quizá el hombre está borracho, como todos los que pasan a estas horas por aquí. O quizá no. Quién sabe. 

Mi mente da vueltas, tararea las melodías que ya me sé de memoria. Me obliga a pensar, y no quiero. He roto a llorar, no lo he podido evitar. Bueno, si es que a eso se le llama llorar. Ya sabes, solo soy capaz de soltar lágrimas por tonterías. La última fue por un drama con mi madre, lo pasé fatal. Es como si todas las piedras grandes se acumulasen y aprovechasen un poquito de gravilla para soltarse, con una simple excusa. Me entró una ansiedad terrible, lloré a moco tendido. 

Pero hoy no. 

Hoy pensaba y te echo de menos. ¿Te quiero? Lo pongo en duda. Da igual. Sentí desplomarse por mi espalda todo el peso que cargo sobre mis hombros. La gente que me conoce no sabe nada de mis sentimientos, menos aún mi familia. Estoy cansada de ostentar el papel de fuerte e insensible, porque no lo soy. En absoluto. 

Es cómico que mi profesora sea quién se haya dado cuenta. Dice que mi estado emocional afecta a mi rendimiento. No puede ser más cierto, pero si lo veo todo negro, ¿cómo voy a ver el futuro? ¿Cómo voy a esmerarme en alcanzar unos objetivos que nunca llegarán? 

A lo que iba, que me enrollo como una persiana. Lagrimeé. Y eso es mucho, porque me cuesta llorar. Dejé de mostrarme como un muro para enseñar lo rota que estoy. Las ganas de desaparecer se arremolinan en mi pensamiento. Solo quiero esperar que transcurra el tiempo y se paré el mundo o me baje yo de él. Las norias a veces marean, y yo ya tengo el estómago revuelto. 

lunes, 13 de mayo de 2013

Gracias, mamá.

Siento que caigo en un eterno vacío. Camino por caminar, por órdenes, como un autómata. Quisiera arrancarme el corazón y deshacerlo en pequeños pedacitos, pues creo que ni aún así me libraré de este dolor. Son ganas de llorar y de no hacerlo a la vez. De gritar a los cuatro vientos esto que poco a poco me corroe por dentro. Ganas de rasgarme los prejuicios y desplegar las alas.

No busco que me comprendan, solo deshacerme de este sufrimiento. Escúchame, mundo, porque necesito quitarme esto de encima, porque no puedo seguir en esta continua tortura. Escúchame, mundo, porque quiero hablar, pienso gritar hasta quedarme afónica y darle de una vez un punto y final.

No me entiendas. No me aconsejes. Simplemente, déjame hablar aunque caiga en saco roto. Déjame liberarme. No me ayudes a tu manera, solo necesito eso.

La lluvia se impone, el cielo se nubla. Parece hacer juego con mi cabeza. Me encanta sentir el frío, un dolor que calma el sufrimiento.

Vuelvo a casa. Arrastro los zapatos en lo que se me hace un eterno pasillo, como el corredor de la muerte. Clap. Clap. Clap. Clap. La suela. Clap. Abro la puerta lentamente, mi ánimo no da para más. Trato de existir, como un zombi. Entonces tú, mamá, me llamas a cenar. Me niego rotundamente.

"Yo no ceno, estoy llena"

Miro con asco la fuente de calorías.

"A saber qué has comido por ahí", me respondes para darme a entender que soy gorda y no soy capaz de cerrar la boca ante los alimentos, aunque por primera vez te has ahorrado el adjetivo. Lo que no sabes es que llevo tres días sin comer y cinco tomando solo la cena y vomitando, como antes. Los chicles, el agua, la coca cola zero y los cigarros son lo único que ingiero. Porque quiero que llegue el fin. Quiero desaparecer. Quiero ser polvo, nada. Estoy cansada.

AVISO:

Las entradas aquí escritas no son verídicas. La escritora (qué bien suena, ya me gustaría a mí llegar a tanto) no se hace responsable de vuestras intrépidas mentes e imaginación.

Con cariñito,










Chocolamina.

viernes, 10 de mayo de 2013

Tired.

No pido que nadie me entienda, solo quiero que alguna vez me escuchen. Que mi voz no sea ahogada por el ruido que hacemos al pasar por la vida, vida que no vivimos. Seamos orgullosos, seamos trabajadores, seamos egoístas, busquemos el dinero; todo para ser felices. Pero el secreto de vivir feliz es, precisamente, vivir.

lunes, 6 de mayo de 2013

Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del Reino?

Me planto ante el espejo y no me gusta lo que veo. La realidad se muestra inexorable ante mí, instándome a una huida que no puedo emprender. Mi reflejo me agarra por los tobillos poniéndome grilletes, encadenándome con dureza y mostrándome lo que soy, que es justo lo que no quiero ser.

A veces quisiera arañar el cristal, llorar, patalear... Tratar de romper esa imagen en mil pedazos pero dicen que la realidad es cruda. Lo peor: que sé que tengo la culpa, no soy lo que quiero ser porque no lo busco. Ésta se arremolina sobre mí en una espiral eterna, envolviéndome como en las peores pelis de miedo, volviéndome loca hasta que al final cedo.

Es un gesto simple, tan simple como introducir dos dedos en la garganta o un cepillo de dientes para los principiantes. Se espera dos segundos y el cuerpo actúa por sí solo, expulsando toda esa culpa. El pollo, los macarrones, las natillas, el chorizo, la tarta, la naranja, el mismo agua que has bebido. En forma de alimentos viene todo: las calorías, la culpa y el odio. Todos los sentimientos concentrados, como si así pudiese librarme de mis demonios.

Entonces es cuando caigo en el ciclo. Cuando mi madre me riñe y corro al baño, aunque solo sea a echar agua porque no he comido nada. Cuando saco una mala nota o veo mi horripilante cara y me arrodillo frente al váter, los codos flexionados y la espalda arqueada en una postura que ya conozco bien.

Poco a poco vendrá por costumbre, morderé una golosina y me darán arcadas de manera refleja, pues mi cuerpo se ha aliado conmigo y no tiene planeado asimilarlo. Además disminuiré mis raciones e incluso seré capaz de saltarme comidas.

-Toma, mejor amiga mía. ¿Quieres las costillas que me ha preparado mi madre? Sé qué te encantan.

-¿Y tú?

-Yo... ¡yo ya he comido!-diré rápidamente. O un "era un montón, ya he tomado bastante" como alternativa.

Cada día me plantaré frente al espejo y tiraré de mi ropa, queriendo que me quede más grande. Deseando ser delgada como las demás. El cristal, valiente mentiroso, me hará creer que no he cambiado, que sigo igual de redonda o más y que un día de estos voy a caer colina abajo. Y yo, idiota de mí, seguiré llorando, reflejándome en mis michelines y pellizcando los espejos.

viernes, 3 de mayo de 2013

Accidental babies.

A veces me pregunto qué fuerza mágica lleva a una canción a aparecer para deleite de tus oídos en momentos oportunos. Quizá debería ponerle un nombre, al igual que la ley de Murphy, pero más bonito. Como cuando encuentras a ese chico haciendo una cosa determinada y esa misma tarde descubres por el aleatorio del reproductor una canción que versa sobre ello.

Como cuando lo dejas con él y llama tu atención una sobre cómo se lavaba los dientes, cómo reía, cómo os escondíais, cómo le sigues queriendo aunque todo haya acabado.

¿No es increíble? Necesita que se le llame de algún modo especial. Que se creen dioses griegos y sus respectivos romanos en torno a una leyenda sobre este tema.

¿Y esas ganas locas de reír y llorar que te entran? No me lo niegues, que lo sé. Te he visto. He visto cómo brillaban tus ojos, lloraba tu mirada y reía tu boca.

Y es que todos nos hemos sentido especiales al notar una canción o una frase, un artículo o una película, algo, como nuestra...  pero otras personas también se han adueñado de ella. ¿Somos todos especiales?








Chocolamina.


La escribí ayer por la noche. No la quería publicar, pero ha pasado algo por lo que la voy a publicar. Es mala, lo sé, pero bueh.

Muy mainstream todo.




Tanta estupidez, tantos usos que se le dan a la palabra "princesa" y... ¿en qué lo han convertido? En un concepto odiado y repelido por casi cualquier chica que esté en sus cabales. Ahora las princesas han dejado de estar idealizadas para pasar a un plano más vano, una princesa del pueblo, una chica con mal gusto y bastante hortera, además de inculta mal hablada. Esa persona con la que no te gustaría encontrarte, que le robarías el caballo al príncipe para huir.

Por supuesto, el príncipe ni ha aparecido. O no quiere encontrarse con tal bicho o es una persona similiar a la princesita y jamás se comportará de forma caballerosa.

El tema de la palabra "princeso" prefiero ni tocarlo, que podrían salirme víboras por la boca y eso no es nada agradable.

¿Y mis recuerdos? Yo de pequeña soñaba con ser princesa, llevar unos zapatos de tacón precioso, un vestido capaz de causar envidia en la mejor de las diseñadoras y esa coroma.. de siamantes, zafiros, rubíes, oro, ¡de todo! Soñaba con liderar a mi reinado algún día, cuando mis padres fuesen mayores. De vencer a la pobreza y amar a todos, siendo conocida como la buena princesa. Soñaba con encontrar a mi príncipe, azul o no tan azul, un perfecto galán, y bailar de la mano por los inmensos pasillos y salones.


En realidad, en el fondo de mi corazón, aún alimento mi sueño y digo ¡ojalá algún día sea una princesa de las de antes! Y espero, espero.







Gentleman.







http://www.youtube.com/watch?v=ASO_zypdnsQ


He visto el nuevo vídeo de PSY, Gentleman, y me ha hecho mucha gracia. Encaja con la famosa frase de "¡A fregar!", muy mainstream todo. Luego decidí buscar la letra y... ¡ay, qué asco!




No sé si sabes por qué esto debe ser hot
No sé si sabes por qué esto debe ser limpio
No sé si lo sabes, sería un problema si estuvieses confundida
No sé si lo sabes
Pero a nosotros nos gusta, nos, nos, nos gusta festejar oye
Oye tú
Voy a presentarme
Soy un chico genial que posee coraje, espíritu y locura
Lo que quieres oír, lo que quieres ser soy yo
Demonios nena, eres tan j*didamente sexy
Yo, yo, yo, yo, yo soy un
Yo, yo, yo, yo, yo soy un
Yo, yo, yo, yo, yo soy un madre padre caballero
Yo soy un
Yo, yo soy un
Yo soy un madre padre caballero
Yo soy un
Yo, yo soy un
Yo soy un madre padre caballero
No sé si sabes por qué esto debe ser suave
No sé si sabes por qué esto debe ser sexy
No sé si lo sabes, cariño, apúrate y ven, sé loca
No sé si lo sabes, es loco, loco, apresúrate
Oye tú
Tu cabeza, cintura, piernas
Bien, ¿lo sientes?, ¿lo sientes?, bien, es suave
Te haré jadear y te haré gritar
Demonios nena, soy una mafia fiestera
Yo, yo, yo, yo, yo soy un
Yo, yo, yo, yo, yo soy un
Yo, yo, yo, yo, yo soy un madre padre caballero
Yo soy un
Yo, yo soy un
Yo soy un madre padre caballero
Yo soy un
Yo, yo soy un
Yo soy un madre padre caballero
Te haré sudar
Haré que te mojes
Sabes quién soy
PSY mojado
Te haré sudar
Haré que te moje
Sabes quién soy
PSY mojado, PSY mojado, PSY mojado, PSY mojado, PSY, PSY, PSY
YYYYYYYYY-Yo soy un madre padre caballero
Yo soy un
Yo, yo soy un
Yo soy un madre padre caballero
Yo soy un
Yo, yo soy un
Yo soy un madre padre caballero
Madre padre caballero
Madre padre caballero.






De todas formas, me contaron que el famoso cantante dijo que a pesar de la guerra quería que su música llegase a toda Corea, norte y sur. Ya solo por la gracia que me hizo tal declaración: ¡Psy, te quiero!

domingo, 28 de abril de 2013

Princesa.

Hola, papá. ¿Qué tal estás? ¿Bien? Ya lo veo. Cada vez que voy a tu casa me siento una princesa, rodeada de lujos y manjares, además de sentir que ya no tenemos la misma conexión, al igual que los reyes y sus hijos.

Soy princesa por un día, más bien una semana. Agasajada ante el despilfarro y las buenas marcas, hasta que vuelvo a mi hogar. No, no es que Canarias sea más pobre. Quizá es porque tienes establecidas tus prioridades. ¿El dinero? Para ti. Para ti y tu cortesana. Tus hijos y su madre a apretarse el cinturón, a hacerse un nuevo agujero a la fuerza.

No, no dudo que nos quieras. Yo sé que lo haces, que nos echas de menos, que a veces desearías que todo fuese distinto. Sé que preferirías que viviésemos contigo, pero que aceptas las cosas como están. Pero también sé que no te das cuenta de la realidad. Que no ves lo que nosotros sentimos. Que no eres capaz de contabilizar todo. Y lo entiendo, pero me cuesta conformarme. En especial cuando escucho a mi madre despotricar y comparto su opinión. Mas he aprendido a callarme, a cerrar la boca ante todo, a no sentir o fingir no hacerlo, a obligarme a no llorar y confundir el dolor con hambre.

Te echo de menos. Con echarte de menos no me refiero a verte más a menudo. Te echo de menos. De verdad de la buena. Añoro cómo estábamos antes. Saber que me apoyabas, que confiabas en mí. Que a pesar de ser una mesa sin patas te tenía a ti de tocón, y eso me bastaba.

Ahora, todo son gritos, desconfianza, riñas y disputas. Sermón tras sermón, rechazo tras rechazo. ¿Dónde estás, papá? ¿A dónde te has ido?

viernes, 26 de abril de 2013

Hold on to what you believe. (Agárrate a aquello en lo que creas)

Has vuelto a mí. Bueno, no, no las has hecho del mismo modo. Nada será lo de antes. Algo ha cambiado. La última vez que nos separamos se creó un abismo, un abismo imposible de salvar. Nos cogemos de las manos y lo cosemos, haciendo un pequeño y vano remiendo.

¿Qué significa eso? ¿Significa que me has olvidado? Puede. ¿Significa que te he olvidado? No. Sé que no es lo de antes, pero hay veces que nos obligamos tanto a olvidar, que nos forzamos de un modo que lanzamos los recuerdos como si fuesen un boomerang. Pero no hay que olvidar que el boomerang vuelve.

Pero no a su posición inicial, todo depende de como lo hayamos hecho. Sabes que voy a estar a tu lado, que me voy a colgar de ti como si fuese un koala. No, no siento lo de antes por ti. Es una necesidad. Eres la imagen del recuerdo de lo que fuimos. Esos recuerdos que me asaltan de noche en noche y de día en día también.

Sabes que no te has alejado. Que has vuelto, que algo nos siguió uniendo cuando nos separamos. Que tu sonrisa sigue dándole la mano a la mía y sacándola sin pedirme permiso. Miro al suelo. No puedo mantenerte la mirada, unos ojos que relatan tantas cosas. Esos besos a escondidas, en la puerta de una casa. Esa luz titilante que se apagaba y volvía a encenderse a cada movimiento. Tu risa. Beso. Más risa. Otro beso.

Eh, chicos. ¿Podéis parar?

Y al igual que tuvimos que detenernos al ser pillados, de improviso acabó todo, y de improviso has vuelto. Cargando en la espalda todo ese pasado que no llegamos a destruir. Solo pusimos una sábana que ha caído, monstrando los muebles enmohecidos. Sí, enmohecidos. Pero siguen siendo muebles.










¿ME DEJÁIS CONMENTARIOS, POR FAVOR? Solo llevan un minuto.

Baúl de los recuerdos 2: Diario de un robo.


Hace mucho, mucho tiempo... Vale, es broma. Tampoco fue hace tanto. De hecho, fue este mismo curso. ¿Qué tal si dejo de irme por las ramas? La cosa es que escribí alguna que otra historia, historieta y bobería en general. Pero yo, en mi afán por recoger todo en este blog (los que me conocéis probablemente os habréis dado cuenta de que representa de manera bastante fiable mi forma de ser), voy a transcribirlo.


*NOTA: Bueno, esta historia es un poco... un poco... Eso. Creo que al leerla me entenderéis. Pasaba un mal momento y es cómo me sentía. Quizá un poco exagerada por un lado o al contrario, demasiado moderada en otras cosas. Supuestamente era por si alguien la encontraba que no notase que era sobre mí. Pero se nota que va sobre mí. Mucho. O, al menos, yo lo noto un montón.Era mi método cuando estaba desbordada y la cara ya casi me ardía de tanta lágrima. Creía que algún día me iban a salir dos valles, por la erosión producida por las lágrimas al caer. Já, qué graciosa soy. Bueno, ahí va:



Era una niña muy risueña. Pasase lo que pasase exhibía una gran sonrisa, incluso ante lo malo. ¿"Depresiones"? Nunca. ¿Mal genio? Bastante, pero escondido a su manera. Pero claro, como todo lo bueno, se lo tuvieron que quitar. Nunca se pude estar bien sin destrozar lo poco positivo que hay en la actualidad, por lo que se ve... Se lo robaron. Toda esa alegría le fue lentamente arrebatada. Ahora, intenta ser la de antes pero sabe que no es posible, que ya no está, que no se trata de la misma persona. Esfuerzos vanos.

Las caídas son su estilo de vida, aunque lo oculte como puede y, para qué negárselo, lo hace bastante bien. Ese malhumor es su nuevo guía, antaño escondido. Esos gritos para callar los llantos, para que nadie entre en su corazón. Todo ese sufrimiento que discurre por su rostro en gotas ácidas. 

¿Dónde está ese reír por reír que tanto proclamaba? Camina con el ceño fruncido, gruñendo a diestro y siniestro  analizando con fuertes críticas e ironía todo lo que sucede, y riendo amargamente en su interior.

Lo más doloroso, bueno, lo más no, pero fue algo que hizo mella en ella. Repito, lo más doloroso fue encontrase con su mejor amigo, tras un mes. Él aparecía radiante de felicidad, acudía a ella con los brazos abiertos.

-Tú me has enseñado a ser feliz-le contó-. A sonreír sin motivo, a saludar a los problemas y hacerles una reverencia sin más, a no hundirme en ellos...

Eso, y un largo etcétera que prefirió fingir que olvidaba. Fue una bofetada en toda regla. Su.. su tesoro. Su tesoro ya no es suyo. Ya no le queda nada.

Pero esto no es todo. En los robos tiene que haber un ladrón.. o varios. Y en esta historia también lo hay. ¿Cómo va a caer alguien en tal pesimismo, dar un giro completo, sin motivo aparente? Y los infractores la miran y preguntan el por qué de tal amargura. Dicen que le pasa algo, proclaman que ha cambiado, que es una "antipática". 

Y ella, desolada, se deshace en lágrimas a escondidas, silenciando el grito interno de "es tu culpa". Se siente perdida, sin identidad. ¿Quién es ella ahora?








Chocolamina.

Baúl de los recuerdos 1: Hay veces que lo mejor es huir.

Hace mucho, mucho tiempo... Vale, es broma. Tampoco fue hace tanto. De hecho, fue este mismo curso. ¿Qué tal si dejo de irme por las ramas? La cosa es que escribí alguna que otra historia, historieta y bobería en general. Pero yo, en mi afán por recoger todo en este blog (los que me conocéis probablemente os habréis dado cuenta de que representa de manera bastante fiable mi forma de ser), voy a transcribirlo.



Abrió los ojos una mañana  No estaba segura de que fuese mañana, la verdad. El reloj no aparecía y el día se veía oscuro. Sus ojos, no podían ver la luz del sol. Los problemas, sobre ella se cernían y no encontraba una sola salida.
Se puso la ropa. No sabía si del derecho o del revés, pues no la distinguía. Llamó a su madre, llamó a su padre, pero nadie obedecía. Llamó a su hermano, llamó a una amiga, pero nadie la escuchaba.Y entonces lo supo.

Como un rayo de luz en medio de una tormenta, de lo nublado, apareció una certeza. Era o ella o ella. Nadie más podría enfrentarse a sus dificultades. Alzó la vista sin saber a dónde miraba. Y sonrió. Pero no, no era tranquilizador, sino un gesto macabro. Cualquiera echaría a correr, pero los problemas no son cualquiera. Se agolpaban, más y más, y a cada segundo se encontraba más desprotegida  Una simple y pequeña muchachita contra un gran poder. Cansada, resentida... sus rodillas se doblaban, sus piernas estaban rendidas, sus ojos se cerraban y sus brazos caían. Ni un brillo en la mirada, ni una señal de vida. Y corrió.

Primero un pie, después el otro. Pensando cada movimiento, se puso en marcha y huyó. Las últimas fuerzas, esas que ya no tenía pero parecían mantenerse en un eterno estado de reserva, las empleó de ese modo. No había forma de ganar. Huir o perecer. No se podía luchar.

Y ella corría.










¿ME DEJÁIS CONMENTARIOS, POR FAVOR? Solo llevan un minuto. 

miércoles, 24 de abril de 2013

Fade away. (Desvanecerse)

Miras sus fotos y los viejos mensajes mientras te obligas a olvidarle. ¡Sigue adelante! Pero no te separas de su imagen, haciendo imposible el avance. Sabes que no hay nadie como él. Que un adiós es cerrar el capítulo, y no quieres. No, no, no. ¿Por qué debería acabarse? Fue tan real, fue tan efímero... Ni la eternidad hubiese bastado para disfrutar de él.

"Es que tú no sabes como sonríe". Me dices, con esa mirada tan tuya. "No sabes lo tonto que es, lo caprichoso, sus celos... y cuánto me gustan todos sus defectos. Es él".

Yo no sé qué responderte. No voy a forzarte a ignorarlo. No voy a echar una pala de arena sobre tu corazón con esa absurda pretensión. ¿Que sabré yo de tu querer?

Me dices que no es el primero ni el último. Que no estás enamorada, pero que eso da igual. Le valoras y sabes lo que pierdes al dejarlo. Y eso te ata, te ata con casi mayor fuerza de la que lo haría el amor.

Me miras triste, con una mezcla de rabia e impotencia. Le ves con otras. Darles ese amor que creías tuyo hace tan solo dos días. Te rechinan los dientes y te obsesionas. Él es genial y no estás dispuesta a no tenerle aún. Te alejas, orgullosa. Sabes que era la última batalla y ya has perdido la guerra. Miras a "ella" o "ellas". La odias. La envidias. Te parece preciosa e infinitamente superior a ti. Él, ya te ha olvidado. Es más, nunca fue tuyo.

Los recuerdos te rodean, pinchándote de vez en cuando con su afilada espada, sagaces. Pero tú no los apartas. Los recoges. No te gusta, pero le quieres. Vuelvas a reclamarlo, como si de un mantra se tratase.

Espías cada uno de sus movimientos. Quieres formar parte de su vida, pero no te atreves. Y él, sin ser consciente, se aleja. Tú se lo permites, impotente. Tienes ganas de lanzarte sobre él y besarle. Recuperar lo que era vuestro, todo ese pasado que construisteis. Pero niegas. Niegas, ayudándole a alejarse al caminar tú también en dirección contraria, fugándote sola, acompañada únicamente por esos recuerdos y sus espadas puntiagudas.




Chocolamina.




POR FAVOR, DEJAD UN COMENTARIO POR PEQUEÑO Y ESTÚPIDO QUE SEA. AUNQUE SE LO CRITICÁIS (PARA BIEN O PARA MAL) MEJOR.

GRACIAS POR TODO.



P.D: El texto no va sobre mí. O puede que sí. ¡JÁ! No lo voy a decir.
Es broma. El caso, que es la generalización de lo que todos hemos sentido alguna vez, supongo. No va de mí, va de ti, lector.
(Qué papelona soy, no me discriminéis por ello).

lunes, 22 de abril de 2013

FIC DE REBELDES: Dally + Cherry. Parte 1.

 Hay finales que se prevén, finales que llegan antes que los principios. Algunos empiezan con un chiste malo, un teléfono bien dado pero que por falta de confianza termina perdido entre la mugre de una papelera o con una ducha a base de refresco marrón. No, nadie ha dicho que la Pepsi sea buena para el pelo, pero cierta soc pareció creerlo así una vez. 

Muchos sabemos cómo empezó todo, ese primer encuentro en el Drive In, cuando Ponyboy y Johnny salvaron a Marcia de un lío y a Cherry de enamorarse. O eso parecía para la pelirroja... 

"Podría enamorarme de Dallas Winston. Espero no verle nunca más, o de veras que lo haré".


Allí quedó la cosa. ¿Entonces por qué estaba mirando al suelo durante el funeral de Dallas? ¿Por qué había acudido? ¿Por qué Marcia la acompañaba, apretando de cuando en cuando su brazo, mientras con el ceño fruncido dirigía miradas nerviosas al gracioso de los greasers? Nunca se sabe lo que se esconde detrás de las apariencias. 

***********

-¿Te ha costado mucho encontrar el lugar entre tanta mugre? -escuchó una voz irónica, fácil de entender a pesar de que el portador sujetase un cigarrillo entre los labios.

Allí estaba Dallas Winston, unos días antes del entierro, con una pinta de duro que igualaba su fama. Ese hood de los duros estaba esperándola, y no tenía pinta de que eso le gustase. 

-Winston, vengo solo para ayudar. No puedes reprocharme nada. -contestó Sherry Valance, más conocida como Cherry, de manera altiva. Nada podría intimidarla y, aunque lo hiciese, mostraría siempre esa actitud. 

La pelirroja llevaba acudiendo a informar a los greaser de los movimientos de sus amigos socs desde que Ponyboy y Johnny habían dejado el East Side por el asesinato de su ex novio Bob. Aún seguía sin poder creer que alguien tan pequeño y tan frágil como Johnny hubiese podido hacer tal cosa. Bien podía haber sido en defensa propia, pero un asesinato...

-Menos farfullar y más ayudar. -Se quejó Dally de mala manera. -¿Puedes utilizar esa boquita para algo más que para soltar palabras envenenadas?

La verdad es que el joven se estaba pasando. La pelirroja tomó aire, a sabiendas de que a cada palabra el greaser le gustaba más. Era incapaz de determinar qué tenía... Bueno, sí que lo sabía. Esa capacidad de liderar a la gente, al igual que Bob. Dallas no era un chico normal, a pesar de que tratase de ostentar esa imagen. Tras escuchar todo que la espía le decía, el chico tomó la palabra:

-¿Ves? Estás más guapa así, obediente. Y mira que es una pena que no suceda más a menudo. No te queda mal la chispa de furia en la mirada, pero en boca cerrada no entran moscas.

Y sin más, lanzó el cigarrillo ya consumido, dejándola con la boca abierta. 

-¿Qué dices? Tú... ¡No sé de qué vas! -la pobre soc había picado el anzuelo. -¡Solo quieres hacerme enfurecer! Ah, ya veo. -rodó los ojos y se calló, dando por concluida la conversación. -Que te vaya bien, tipo duro. 







*NOTA: En todos los fics veo como los escritores dicen cosas tipo "estos personajes no me pertenecen Blablabla". Pues eso, que no me pertenecen. Que la historia está basada en un libro llamado "Rebeldes", de Susan E. Hinton. Y que la he desarrollado de modo que siga la historia, sin cambiar nada. 
Y decir que si los personajes fuesen míos Dallas y Cherry habrían tenido algo. Una pequeña historia, romance, o amor platónico. Pero algo. 
También disculpar por mi manera de escribir. Sigo con la pereza de siempre. Y añadir que no lo he corregido. 








GRACIAS POR LEER Y, POR FAVOR, DEJA UN COMENTARIO. 





Chocolamina. 

domingo, 21 de abril de 2013

Odio como forma de vida.

¿Por qué tanta gente habla de odiar? ¿Acaso saben lo que es? Parece estar de moda. Como una consigna que se pone un gran grupo para integrarse y hacer amigos. "Soy puro odio, no quiero a nadie". "Pues yo también: odio a mi madre, a mi hermana, a mi ex-novio, a mi ex-mejor amiga, a mi profesora de matemáticas..." Y así, con una larga-por no decir eterna-lista de cosas. Algún día cobrarán por usar la palabra, que parece no querer despegarse de sus bocas. 

Yo creo que no saben comprender lo que sienten. El odio, en la mayoría de los casos, solo es amor disfrazado, un amor truncado, fallido. Es querer tanto, que duelen los actos de las personas. No obtener lo que se desea o espera, sentirse rechazado, aturdido. Odiar es en realidad tan complicado, tan intenso... Mucho tiene que haber hecho una persona para que se le rechace de ese modo y, sino, sería al portador del sentimiento a quién habría que apartar. 

Porque querer duele, mucho. El no ser correspondido es como un clavo ardiente clavándose en el corazón, un pequeña perforación que hace daño. Y así, con cada movimiento de la persona, otro clavo se inserta. Pero nada calma ni hay manera de evitarlo. Entonces llega la resolución: ¿qué sentir hacia alguien a quién amas hasta el punto de dolerte? Odio. ¡Te está haciendo daño, ódiale! 

Pero no, no es así. El odio es solo ese amor maltrecho vestido con un disfraz barato en el hastío del dolor, tratando de llamar la atención. 

viernes, 22 de marzo de 2013

Fragmento 1, Capítulo 1 de Mi Historia Surrealista.

El calor abrasador parecía derretir el asfalto. Pensaba que en diez segundos vería a los coches quedar atrapados en una masa viscosa y, poco después, ser tragados lentamente hasta desaparecer en el suelo. Seguía avanzando como podía, la pierna dolorida significaba caminar a duras penas, pero lo intentaba. El sol caliente en su espalda, tostándole lentamente. La sangre del costado se había secado casi por completo, creando una dura costra inmensa. Se relamió los labios secos, pero enseguida maldijo su acto al sentir el sabor de la sustancia roja. Al parecer, también se había partido el labio. "No debo mirarme en ningún espejo". Se dijo a sí mismo, pensando que la visión de su cara magullada le horrorizaría y le detendría en su propósito.







Mi mente me ha dicho que escriba esto. Otra vez tal cual iba pensando. Va a ser el primer fragmento del capítulo 1 de una historia. ¿Qué historia? No lo sé. Mi historia surrealista. 

Rebeldía sin límite.

¿Un blog no se trata de poner lo que me dé la gana? En especial este, tan personal...
Bueno, pues os dejo un pedazo de cielo:

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Es Lizzy, Elizabeth Bennet. La protagonista de Orgullo y Prejuicio y una de mis mujeres favoritas de la historia de la literatura. Risueña como nadie. Parece cualquier cosa, desde un caballo hasta una golondrina.

Y después de compartir perfección, os dejo por hoy.




Chocolamina.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Dallas y Cherry.


¡Increíble! Al fin se me ha ocurrido algo que escribir. Voy a empezar con un par de fanfics basados en el libro "Rebeldes", de Susan E.Hinton. Que, por cierto, os lo recomiendo fervientemente. Es uno de los mejores relatos que jamás he leído, aunque sea pequeño. "Las mejores cosas vienen en frascos pequeños". 

Bueno, os estaba contando que ya se me ha ocurrido qué escribir. Voy a narrar un Dallas + Cherry. Espero que no os disguste y, si os gusta, ¡mejor aún! 

Así he decidido buscar mi primer rol como Cherry. Bueno, eso de rol... No llega ni a rol. Ni siquiera tenía la cuenta creada. Una noche, aburridos, roleamos un Dallas y una Cherry, que por cierto el primero de estos los hace genial. Un Dallas muy bueno. 

El caso, he recuperado ese MINI rol, que no llegó a ser nada, pues la noche conduce a quedarse dormidos... ¡y aquí lo traigo! Me he limitado a pasarlo a pasado y he añadido pocas cosas, no quería modificar el rol original. ¡Disfrutadlo! O no...







La miró fijamente a los ojos. Medio sereno, medio divertido. Esbozó una sonrisa. Una sonrisa que en otra ocasión habría provocado que se fuera, asqueada, como aquella vez en el Cine de los Automóviles.

-Cherry Valance -sonrió, la expresión en su cara apenas varió un instante y se acercó dando un paso. Ella ladeó la cabeza con una expresión impasible en su cara. "Sonreiría, pero a él no. Sé que a él no debo..." se decía en sus pensamientos. 

-Dallas Winston -le respondió del mismo modo, asintiendo decidida. Su expresión era de puro reto, pero en su interior se libraba una batalla mayor. 

La luz del neón del Club Social lucía persistente, aunque parpadeaba a ratos. Dallas reparó en el extraño hecho de que una soc estuviese en un local de un greaser y, observándola, se rió.

-¿Qué hace una soc como tú en un local tan greaser como este?

-Yo... na-nada-. Tenía una excusa preparada pero esta se quedó seca, al igual que su boca. "Vamos, Sherry Valance, no te sonrojes ahora", se dijo a sí misma, encarándose al chico-. Pasaba por aquí y...

"¡Vaya, qué genial excusa!", se reprendía, todavía hablando consigo misma, "¿qué tiene ese soc?"

-¿Nada? Eso se puede cambiar-. El rostro del muchacho se endureció y, apretando la mandíbula, se acercó aún más a ella. Frente a frente, la abrazó con su brazo derecho por la cintura, acercándola más a él, con fuerza. Entonces sonrió socarrón, sin delicadeza:

-Estás un poco sonrojada o... ¿es el neón?-divertido, miró la lámpara color rosa. 

"Una soc interesante, al menos, para ser un soc". Ese pensamiento provocaba una sonrisa en su cara, esta vez sonora, que trató de ahogar para mantener a la chica en tensión. Se concentró en sus ojos, grandes y contemplativos, sobretodo, confusos y enfadados...

-¡No soy una de tus chicas!-Cherry le devolvió a la realidad con dureza, apretando la mandíbula realmente enfadada. Recordaba claramente la otra vez que él le había tratado de ese modo, en aquél Drive In. La luz del neón la deslumbraba, y sentía el cálido aliento del greaser tan cercano... Las manos de ella se aferraron a sus brazos, tratando de apartarlos. 

-¡Dallas Winston, suéltame ahora mismo o... !

-Me encanta cuando farfullas mi nombre-. El hood interrumpió la amenaza, que se evaporó en el aire. Sonriendo, la atrajo hacia sí. Su manera de gritarle le excitaba de mala manera. Malhumorado por su genio, aunque divertido por su reacción, se inclinó y la besó, para enfadarla, para probarla...

-Nadie ha dicho que lo seas, nena. No tienes por qué ponerte así-finalmente la soltó, sonriendo. 

-Maldito seas...-murmuró Cherry, colocándose bien la ropa, un brillo furioso asomaba en su mirada- ¿No hay nadie normal en este local?-Preguntó lentamente, sonriendo satisfecha mientras esperaba su reacción. 

-Tú misma lo has dicho,-la miró y soltó una desagradable carcajada, señalándola con el dedo índice- no hay nadie normal. ¿Acaso los greasers de aquí somos demasiado sucios y pobres para ti, Milady? -Sonrió con sorna, asqueado. Escupió al suelo, se quitó la camiseta y encendió un cigarrillo, mordiéndolo con los dientes en lugar de sujetarlo con los labios. Volvió a sonreír y sacudió la cabeza, mirando al suelo y a sus ojos, alternando. -Tampoco sabes tan bien como cuentan.