chocolamina's Last.fm Journal

domingo, 28 de abril de 2013

Princesa.

Hola, papá. ¿Qué tal estás? ¿Bien? Ya lo veo. Cada vez que voy a tu casa me siento una princesa, rodeada de lujos y manjares, además de sentir que ya no tenemos la misma conexión, al igual que los reyes y sus hijos.

Soy princesa por un día, más bien una semana. Agasajada ante el despilfarro y las buenas marcas, hasta que vuelvo a mi hogar. No, no es que Canarias sea más pobre. Quizá es porque tienes establecidas tus prioridades. ¿El dinero? Para ti. Para ti y tu cortesana. Tus hijos y su madre a apretarse el cinturón, a hacerse un nuevo agujero a la fuerza.

No, no dudo que nos quieras. Yo sé que lo haces, que nos echas de menos, que a veces desearías que todo fuese distinto. Sé que preferirías que viviésemos contigo, pero que aceptas las cosas como están. Pero también sé que no te das cuenta de la realidad. Que no ves lo que nosotros sentimos. Que no eres capaz de contabilizar todo. Y lo entiendo, pero me cuesta conformarme. En especial cuando escucho a mi madre despotricar y comparto su opinión. Mas he aprendido a callarme, a cerrar la boca ante todo, a no sentir o fingir no hacerlo, a obligarme a no llorar y confundir el dolor con hambre.

Te echo de menos. Con echarte de menos no me refiero a verte más a menudo. Te echo de menos. De verdad de la buena. Añoro cómo estábamos antes. Saber que me apoyabas, que confiabas en mí. Que a pesar de ser una mesa sin patas te tenía a ti de tocón, y eso me bastaba.

Ahora, todo son gritos, desconfianza, riñas y disputas. Sermón tras sermón, rechazo tras rechazo. ¿Dónde estás, papá? ¿A dónde te has ido?

viernes, 26 de abril de 2013

Hold on to what you believe. (Agárrate a aquello en lo que creas)

Has vuelto a mí. Bueno, no, no las has hecho del mismo modo. Nada será lo de antes. Algo ha cambiado. La última vez que nos separamos se creó un abismo, un abismo imposible de salvar. Nos cogemos de las manos y lo cosemos, haciendo un pequeño y vano remiendo.

¿Qué significa eso? ¿Significa que me has olvidado? Puede. ¿Significa que te he olvidado? No. Sé que no es lo de antes, pero hay veces que nos obligamos tanto a olvidar, que nos forzamos de un modo que lanzamos los recuerdos como si fuesen un boomerang. Pero no hay que olvidar que el boomerang vuelve.

Pero no a su posición inicial, todo depende de como lo hayamos hecho. Sabes que voy a estar a tu lado, que me voy a colgar de ti como si fuese un koala. No, no siento lo de antes por ti. Es una necesidad. Eres la imagen del recuerdo de lo que fuimos. Esos recuerdos que me asaltan de noche en noche y de día en día también.

Sabes que no te has alejado. Que has vuelto, que algo nos siguió uniendo cuando nos separamos. Que tu sonrisa sigue dándole la mano a la mía y sacándola sin pedirme permiso. Miro al suelo. No puedo mantenerte la mirada, unos ojos que relatan tantas cosas. Esos besos a escondidas, en la puerta de una casa. Esa luz titilante que se apagaba y volvía a encenderse a cada movimiento. Tu risa. Beso. Más risa. Otro beso.

Eh, chicos. ¿Podéis parar?

Y al igual que tuvimos que detenernos al ser pillados, de improviso acabó todo, y de improviso has vuelto. Cargando en la espalda todo ese pasado que no llegamos a destruir. Solo pusimos una sábana que ha caído, monstrando los muebles enmohecidos. Sí, enmohecidos. Pero siguen siendo muebles.










¿ME DEJÁIS CONMENTARIOS, POR FAVOR? Solo llevan un minuto.

Baúl de los recuerdos 2: Diario de un robo.


Hace mucho, mucho tiempo... Vale, es broma. Tampoco fue hace tanto. De hecho, fue este mismo curso. ¿Qué tal si dejo de irme por las ramas? La cosa es que escribí alguna que otra historia, historieta y bobería en general. Pero yo, en mi afán por recoger todo en este blog (los que me conocéis probablemente os habréis dado cuenta de que representa de manera bastante fiable mi forma de ser), voy a transcribirlo.


*NOTA: Bueno, esta historia es un poco... un poco... Eso. Creo que al leerla me entenderéis. Pasaba un mal momento y es cómo me sentía. Quizá un poco exagerada por un lado o al contrario, demasiado moderada en otras cosas. Supuestamente era por si alguien la encontraba que no notase que era sobre mí. Pero se nota que va sobre mí. Mucho. O, al menos, yo lo noto un montón.Era mi método cuando estaba desbordada y la cara ya casi me ardía de tanta lágrima. Creía que algún día me iban a salir dos valles, por la erosión producida por las lágrimas al caer. Já, qué graciosa soy. Bueno, ahí va:



Era una niña muy risueña. Pasase lo que pasase exhibía una gran sonrisa, incluso ante lo malo. ¿"Depresiones"? Nunca. ¿Mal genio? Bastante, pero escondido a su manera. Pero claro, como todo lo bueno, se lo tuvieron que quitar. Nunca se pude estar bien sin destrozar lo poco positivo que hay en la actualidad, por lo que se ve... Se lo robaron. Toda esa alegría le fue lentamente arrebatada. Ahora, intenta ser la de antes pero sabe que no es posible, que ya no está, que no se trata de la misma persona. Esfuerzos vanos.

Las caídas son su estilo de vida, aunque lo oculte como puede y, para qué negárselo, lo hace bastante bien. Ese malhumor es su nuevo guía, antaño escondido. Esos gritos para callar los llantos, para que nadie entre en su corazón. Todo ese sufrimiento que discurre por su rostro en gotas ácidas. 

¿Dónde está ese reír por reír que tanto proclamaba? Camina con el ceño fruncido, gruñendo a diestro y siniestro  analizando con fuertes críticas e ironía todo lo que sucede, y riendo amargamente en su interior.

Lo más doloroso, bueno, lo más no, pero fue algo que hizo mella en ella. Repito, lo más doloroso fue encontrase con su mejor amigo, tras un mes. Él aparecía radiante de felicidad, acudía a ella con los brazos abiertos.

-Tú me has enseñado a ser feliz-le contó-. A sonreír sin motivo, a saludar a los problemas y hacerles una reverencia sin más, a no hundirme en ellos...

Eso, y un largo etcétera que prefirió fingir que olvidaba. Fue una bofetada en toda regla. Su.. su tesoro. Su tesoro ya no es suyo. Ya no le queda nada.

Pero esto no es todo. En los robos tiene que haber un ladrón.. o varios. Y en esta historia también lo hay. ¿Cómo va a caer alguien en tal pesimismo, dar un giro completo, sin motivo aparente? Y los infractores la miran y preguntan el por qué de tal amargura. Dicen que le pasa algo, proclaman que ha cambiado, que es una "antipática". 

Y ella, desolada, se deshace en lágrimas a escondidas, silenciando el grito interno de "es tu culpa". Se siente perdida, sin identidad. ¿Quién es ella ahora?








Chocolamina.

Baúl de los recuerdos 1: Hay veces que lo mejor es huir.

Hace mucho, mucho tiempo... Vale, es broma. Tampoco fue hace tanto. De hecho, fue este mismo curso. ¿Qué tal si dejo de irme por las ramas? La cosa es que escribí alguna que otra historia, historieta y bobería en general. Pero yo, en mi afán por recoger todo en este blog (los que me conocéis probablemente os habréis dado cuenta de que representa de manera bastante fiable mi forma de ser), voy a transcribirlo.



Abrió los ojos una mañana  No estaba segura de que fuese mañana, la verdad. El reloj no aparecía y el día se veía oscuro. Sus ojos, no podían ver la luz del sol. Los problemas, sobre ella se cernían y no encontraba una sola salida.
Se puso la ropa. No sabía si del derecho o del revés, pues no la distinguía. Llamó a su madre, llamó a su padre, pero nadie obedecía. Llamó a su hermano, llamó a una amiga, pero nadie la escuchaba.Y entonces lo supo.

Como un rayo de luz en medio de una tormenta, de lo nublado, apareció una certeza. Era o ella o ella. Nadie más podría enfrentarse a sus dificultades. Alzó la vista sin saber a dónde miraba. Y sonrió. Pero no, no era tranquilizador, sino un gesto macabro. Cualquiera echaría a correr, pero los problemas no son cualquiera. Se agolpaban, más y más, y a cada segundo se encontraba más desprotegida  Una simple y pequeña muchachita contra un gran poder. Cansada, resentida... sus rodillas se doblaban, sus piernas estaban rendidas, sus ojos se cerraban y sus brazos caían. Ni un brillo en la mirada, ni una señal de vida. Y corrió.

Primero un pie, después el otro. Pensando cada movimiento, se puso en marcha y huyó. Las últimas fuerzas, esas que ya no tenía pero parecían mantenerse en un eterno estado de reserva, las empleó de ese modo. No había forma de ganar. Huir o perecer. No se podía luchar.

Y ella corría.










¿ME DEJÁIS CONMENTARIOS, POR FAVOR? Solo llevan un minuto. 

miércoles, 24 de abril de 2013

Fade away. (Desvanecerse)

Miras sus fotos y los viejos mensajes mientras te obligas a olvidarle. ¡Sigue adelante! Pero no te separas de su imagen, haciendo imposible el avance. Sabes que no hay nadie como él. Que un adiós es cerrar el capítulo, y no quieres. No, no, no. ¿Por qué debería acabarse? Fue tan real, fue tan efímero... Ni la eternidad hubiese bastado para disfrutar de él.

"Es que tú no sabes como sonríe". Me dices, con esa mirada tan tuya. "No sabes lo tonto que es, lo caprichoso, sus celos... y cuánto me gustan todos sus defectos. Es él".

Yo no sé qué responderte. No voy a forzarte a ignorarlo. No voy a echar una pala de arena sobre tu corazón con esa absurda pretensión. ¿Que sabré yo de tu querer?

Me dices que no es el primero ni el último. Que no estás enamorada, pero que eso da igual. Le valoras y sabes lo que pierdes al dejarlo. Y eso te ata, te ata con casi mayor fuerza de la que lo haría el amor.

Me miras triste, con una mezcla de rabia e impotencia. Le ves con otras. Darles ese amor que creías tuyo hace tan solo dos días. Te rechinan los dientes y te obsesionas. Él es genial y no estás dispuesta a no tenerle aún. Te alejas, orgullosa. Sabes que era la última batalla y ya has perdido la guerra. Miras a "ella" o "ellas". La odias. La envidias. Te parece preciosa e infinitamente superior a ti. Él, ya te ha olvidado. Es más, nunca fue tuyo.

Los recuerdos te rodean, pinchándote de vez en cuando con su afilada espada, sagaces. Pero tú no los apartas. Los recoges. No te gusta, pero le quieres. Vuelvas a reclamarlo, como si de un mantra se tratase.

Espías cada uno de sus movimientos. Quieres formar parte de su vida, pero no te atreves. Y él, sin ser consciente, se aleja. Tú se lo permites, impotente. Tienes ganas de lanzarte sobre él y besarle. Recuperar lo que era vuestro, todo ese pasado que construisteis. Pero niegas. Niegas, ayudándole a alejarse al caminar tú también en dirección contraria, fugándote sola, acompañada únicamente por esos recuerdos y sus espadas puntiagudas.




Chocolamina.




POR FAVOR, DEJAD UN COMENTARIO POR PEQUEÑO Y ESTÚPIDO QUE SEA. AUNQUE SE LO CRITICÁIS (PARA BIEN O PARA MAL) MEJOR.

GRACIAS POR TODO.



P.D: El texto no va sobre mí. O puede que sí. ¡JÁ! No lo voy a decir.
Es broma. El caso, que es la generalización de lo que todos hemos sentido alguna vez, supongo. No va de mí, va de ti, lector.
(Qué papelona soy, no me discriminéis por ello).

lunes, 22 de abril de 2013

FIC DE REBELDES: Dally + Cherry. Parte 1.

 Hay finales que se prevén, finales que llegan antes que los principios. Algunos empiezan con un chiste malo, un teléfono bien dado pero que por falta de confianza termina perdido entre la mugre de una papelera o con una ducha a base de refresco marrón. No, nadie ha dicho que la Pepsi sea buena para el pelo, pero cierta soc pareció creerlo así una vez. 

Muchos sabemos cómo empezó todo, ese primer encuentro en el Drive In, cuando Ponyboy y Johnny salvaron a Marcia de un lío y a Cherry de enamorarse. O eso parecía para la pelirroja... 

"Podría enamorarme de Dallas Winston. Espero no verle nunca más, o de veras que lo haré".


Allí quedó la cosa. ¿Entonces por qué estaba mirando al suelo durante el funeral de Dallas? ¿Por qué había acudido? ¿Por qué Marcia la acompañaba, apretando de cuando en cuando su brazo, mientras con el ceño fruncido dirigía miradas nerviosas al gracioso de los greasers? Nunca se sabe lo que se esconde detrás de las apariencias. 

***********

-¿Te ha costado mucho encontrar el lugar entre tanta mugre? -escuchó una voz irónica, fácil de entender a pesar de que el portador sujetase un cigarrillo entre los labios.

Allí estaba Dallas Winston, unos días antes del entierro, con una pinta de duro que igualaba su fama. Ese hood de los duros estaba esperándola, y no tenía pinta de que eso le gustase. 

-Winston, vengo solo para ayudar. No puedes reprocharme nada. -contestó Sherry Valance, más conocida como Cherry, de manera altiva. Nada podría intimidarla y, aunque lo hiciese, mostraría siempre esa actitud. 

La pelirroja llevaba acudiendo a informar a los greaser de los movimientos de sus amigos socs desde que Ponyboy y Johnny habían dejado el East Side por el asesinato de su ex novio Bob. Aún seguía sin poder creer que alguien tan pequeño y tan frágil como Johnny hubiese podido hacer tal cosa. Bien podía haber sido en defensa propia, pero un asesinato...

-Menos farfullar y más ayudar. -Se quejó Dally de mala manera. -¿Puedes utilizar esa boquita para algo más que para soltar palabras envenenadas?

La verdad es que el joven se estaba pasando. La pelirroja tomó aire, a sabiendas de que a cada palabra el greaser le gustaba más. Era incapaz de determinar qué tenía... Bueno, sí que lo sabía. Esa capacidad de liderar a la gente, al igual que Bob. Dallas no era un chico normal, a pesar de que tratase de ostentar esa imagen. Tras escuchar todo que la espía le decía, el chico tomó la palabra:

-¿Ves? Estás más guapa así, obediente. Y mira que es una pena que no suceda más a menudo. No te queda mal la chispa de furia en la mirada, pero en boca cerrada no entran moscas.

Y sin más, lanzó el cigarrillo ya consumido, dejándola con la boca abierta. 

-¿Qué dices? Tú... ¡No sé de qué vas! -la pobre soc había picado el anzuelo. -¡Solo quieres hacerme enfurecer! Ah, ya veo. -rodó los ojos y se calló, dando por concluida la conversación. -Que te vaya bien, tipo duro. 







*NOTA: En todos los fics veo como los escritores dicen cosas tipo "estos personajes no me pertenecen Blablabla". Pues eso, que no me pertenecen. Que la historia está basada en un libro llamado "Rebeldes", de Susan E. Hinton. Y que la he desarrollado de modo que siga la historia, sin cambiar nada. 
Y decir que si los personajes fuesen míos Dallas y Cherry habrían tenido algo. Una pequeña historia, romance, o amor platónico. Pero algo. 
También disculpar por mi manera de escribir. Sigo con la pereza de siempre. Y añadir que no lo he corregido. 








GRACIAS POR LEER Y, POR FAVOR, DEJA UN COMENTARIO. 





Chocolamina. 

domingo, 21 de abril de 2013

Odio como forma de vida.

¿Por qué tanta gente habla de odiar? ¿Acaso saben lo que es? Parece estar de moda. Como una consigna que se pone un gran grupo para integrarse y hacer amigos. "Soy puro odio, no quiero a nadie". "Pues yo también: odio a mi madre, a mi hermana, a mi ex-novio, a mi ex-mejor amiga, a mi profesora de matemáticas..." Y así, con una larga-por no decir eterna-lista de cosas. Algún día cobrarán por usar la palabra, que parece no querer despegarse de sus bocas. 

Yo creo que no saben comprender lo que sienten. El odio, en la mayoría de los casos, solo es amor disfrazado, un amor truncado, fallido. Es querer tanto, que duelen los actos de las personas. No obtener lo que se desea o espera, sentirse rechazado, aturdido. Odiar es en realidad tan complicado, tan intenso... Mucho tiene que haber hecho una persona para que se le rechace de ese modo y, sino, sería al portador del sentimiento a quién habría que apartar. 

Porque querer duele, mucho. El no ser correspondido es como un clavo ardiente clavándose en el corazón, un pequeña perforación que hace daño. Y así, con cada movimiento de la persona, otro clavo se inserta. Pero nada calma ni hay manera de evitarlo. Entonces llega la resolución: ¿qué sentir hacia alguien a quién amas hasta el punto de dolerte? Odio. ¡Te está haciendo daño, ódiale! 

Pero no, no es así. El odio es solo ese amor maltrecho vestido con un disfraz barato en el hastío del dolor, tratando de llamar la atención.