Suelto una risa, como si fuese una broma personal, cuando es solo tu forma de ser. El que seas tú me hace feliz.
Y, sin darme cuenta, estoy conteniendo la respiración. Menos mal, casi muero de la felicidad de tu presencia, que me corta el aire.
Y, sin darme cuenta, vuelvo a leerte. Embelesada, me muerdo los labios, sin sentirlo. Al rato dos surcos los marcan, hipnotizada como estaba con tu existencia.

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