Como una un papel que encierra un
chicle masticado, como el peor de los desechos. Ínfimo detalle en un
océano de mugre, en el que un par de vidas tratan de salir a
respirar, pero yo no soy una de ellas. Como si pudiese tirarse de mí
y volver a encajarme. Como una pelota que va y viene, cansando al
observador que la sigue aburrido con la mirada, hasta hartarse y
mirar cualquier otro detalle de la situación. Porque si fuese un
partido importante, jamás sería el punto de juego. Porque para ti
es solo un entrenamiento, y te sientes un Nadal cansado.
Tan fácil, tan absolutamente inútil.

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