A veces sentimos que es la única opción. Estamos cansados, agotadas esas fuerzas para seguir luchando. Sabemos que la vida seguirá adelante sin nosotros, ¿por qué no marcharnos? Es fácil: no dejas atrás solo el dolor y el sufrimiento, también se queda todo lo bonito, como las puestas de sol, la playa por la noche, un abrazo con tus amigos, su sonrisa...
Deberíamos ser capaces de seguir adelante a pesar de todo lo malo, solo por el lado contrario. ¿Por qué no podemos? ¿Por qué nos ciegan los disgustos?
Cada día, me digo a mí misma que tengo que seguir adelante. "No te suicides, que te arrepentirás..." "No te acortes la vida, que en el futuro te faltará tiempo" "Estudia, que lo necesitarás"
¿Cuándo voy a poder dejar de pensar en el futuro y vivir el momento? Y es que el futuro es el presente, presentes consecutivos. Este instante, es el futuro de ayer. ¿Y si estoy perdiendo el futuro solo por andar sobre rastrojos de difunto, robándole la frase a Miguel Hernández?
Sigo esperando. Sigo escondiendo la horca, aguardando por un futuro que corre entre mis dedos como el agua, en forma de presente.
