A veces no puedes ver el final del dolor.
Tu corazón es una pequeña piedra oscura, un recipiente vacío.
¿Acaso crees ser suficiente?
Cierra la boca.
Detente y observa.
¡Vaya! A nadie le importa.
¿Quién eres? ¿Un número?
¿Algo más que sumar, multiplicar o restar?
Un simple ser más en la historia de la vida.
¿Existe el cielo o todo es simplemente infierno?
Eres estúpido.
Solo muere.
Apuñálate a ti mismo.
No digas adiós, no eres importante para nadie.
No les importa.
Es mejor para todos, es mejor para nosotros.
Ni siquiera escribas una despedida, una insulsa nota de suicidio.
Quizá podrías salir en las noticias, de pasada.
O puede que ni eso.
Muere.
Solo muere.
Muere, estúpido, ¡muere!
Cuando todo trata de una persona.
Cuando todos ellos te abandonan.
Te dejan tirado.
Como a un trozo de papel sucio.
Y ahora eres un hada.
Un hada maligna, alguien que utiliza su poder para hacer el mal.
A ser posible, matas.
Matemos insectos, plantas, seres humanos.
Aniquilemos a la humanidad.
No sabes nadar.
Te ahogas en un vaso de agua.
Aprende.
¿Por qué no respiras?
¿Es que eres deficiente?
Como un bulbo venenoso.
No comas, mierda.
Por todos los santos...
Deja de llorar, deja de hacerlo, ¡¡¡para!!!
¿Es que quieres que te dispare?
No me hagas hacer el trabajo sucio.
Es tu papel, maldito traidor.
Ya sé que quieres empezar de cero, ¿y qué?
Que sí, que sí, que ojalá volvieses al pasado.
Yo también quiero que te vayas al pasado, o sino a ese futuro en el que solo eres huesos, gusanos y tierra.
¡Pero cierra ya la puta boca!
Los ojos también.
Adiós.

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