Hace mucho, mucho tiempo... Vale, es broma. Tampoco fue hace tanto. De hecho, fue este mismo curso. ¿Qué tal si dejo de irme por las ramas? La cosa es que escribí alguna que otra historia, historieta y bobería en general. Pero yo, en mi afán por recoger todo en este blog (los que me conocéis probablemente os habréis dado cuenta de que representa de manera bastante fiable mi forma de ser), voy a transcribirlo.
*NOTA: Bueno, esta historia es un poco... un poco... Eso. Creo que al leerla me entenderéis. Pasaba un mal momento y es cómo me sentía. Quizá un poco exagerada por un lado o al contrario, demasiado moderada en otras cosas. Supuestamente era por si alguien la encontraba que no notase que era sobre mí. Pero se nota que va sobre mí. Mucho. O, al menos, yo lo noto un montón.Era mi método cuando estaba desbordada y la cara ya casi me ardía de tanta lágrima. Creía que algún día me iban a salir dos valles, por la erosión producida por las lágrimas al caer. Já, qué graciosa soy. Bueno, ahí va:
Era una niña muy risueña. Pasase lo que pasase exhibía una gran sonrisa, incluso ante lo malo. ¿"Depresiones"? Nunca. ¿Mal genio? Bastante, pero escondido a su manera. Pero claro, como todo lo bueno, se lo tuvieron que quitar. Nunca se pude estar bien sin destrozar lo poco positivo que hay en la actualidad, por lo que se ve... Se lo robaron. Toda esa alegría le fue lentamente arrebatada. Ahora, intenta ser la de antes pero sabe que no es posible, que ya no está, que no se trata de la misma persona. Esfuerzos vanos.
Las caídas son su estilo de vida, aunque lo oculte como puede y, para qué negárselo, lo hace bastante bien. Ese malhumor es su nuevo guía, antaño escondido. Esos gritos para callar los llantos, para que nadie entre en su corazón. Todo ese sufrimiento que discurre por su rostro en gotas ácidas.
¿Dónde está ese reír por reír que tanto proclamaba? Camina con el ceño fruncido, gruñendo a diestro y siniestro analizando con fuertes críticas e ironía todo lo que sucede, y riendo amargamente en su interior.
Lo más doloroso, bueno, lo más no, pero fue algo que hizo mella en ella. Repito, lo más doloroso fue encontrase con su mejor amigo, tras un mes. Él aparecía radiante de felicidad, acudía a ella con los brazos abiertos.
-Tú me has enseñado a ser feliz-le contó-. A sonreír sin motivo, a saludar a los problemas y hacerles una reverencia sin más, a no hundirme en ellos...
Eso, y un largo etcétera que prefirió fingir que olvidaba. Fue una bofetada en toda regla. Su.. su tesoro. Su tesoro ya no es suyo. Ya no le queda nada.
Pero esto no es todo. En los robos tiene que haber un ladrón.. o varios. Y en esta historia también lo hay. ¿Cómo va a caer alguien en tal pesimismo, dar un giro completo, sin motivo aparente? Y los infractores la miran y preguntan el por qué de tal amargura. Dicen que le pasa algo, proclaman que ha cambiado, que es una "antipática".
Y ella, desolada, se deshace en lágrimas a escondidas, silenciando el grito interno de "es tu culpa". Se siente perdida, sin identidad. ¿Quién es ella ahora?
Chocolamina.

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