Hace mucho, mucho tiempo... Vale, es broma. Tampoco fue hace tanto. De hecho, fue este mismo curso. ¿Qué tal si dejo de irme por las ramas? La cosa es que escribí alguna que otra historia, historieta y bobería en general. Pero yo, en mi afán por recoger todo en este blog (los que me conocéis probablemente os habréis dado cuenta de que representa de manera bastante fiable mi forma de ser), voy a transcribirlo.
Abrió los ojos una mañana No estaba segura de que fuese mañana, la verdad. El reloj no aparecía y el día se veía oscuro. Sus ojos, no podían ver la luz del sol. Los problemas, sobre ella se cernían y no encontraba una sola salida.
Se puso la ropa. No sabía si del derecho o del revés, pues no la distinguía. Llamó a su madre, llamó a su padre, pero nadie obedecía. Llamó a su hermano, llamó a una amiga, pero nadie la escuchaba.Y entonces lo supo.
Como un rayo de luz en medio de una tormenta, de lo nublado, apareció una certeza. Era o ella o ella. Nadie más podría enfrentarse a sus dificultades. Alzó la vista sin saber a dónde miraba. Y sonrió. Pero no, no era tranquilizador, sino un gesto macabro. Cualquiera echaría a correr, pero los problemas no son cualquiera. Se agolpaban, más y más, y a cada segundo se encontraba más desprotegida Una simple y pequeña muchachita contra un gran poder. Cansada, resentida... sus rodillas se doblaban, sus piernas estaban rendidas, sus ojos se cerraban y sus brazos caían. Ni un brillo en la mirada, ni una señal de vida. Y corrió.
Primero un pie, después el otro. Pensando cada movimiento, se puso en marcha y huyó. Las últimas fuerzas, esas que ya no tenía pero parecían mantenerse en un eterno estado de reserva, las empleó de ese modo. No había forma de ganar. Huir o perecer. No se podía luchar.
Y ella corría.
¿ME DEJÁIS CONMENTARIOS, POR FAVOR? Solo llevan un minuto.

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