Ante todo, avisar de su pésima redacción, no me ha quedado nada bien. Pero aquí está:
HISTORIA SÁDICA 1:
Llevaba observándola años, para ser concretos cinco. Desde 2° ESO, cuando las hormonas empezaron a disparársele.
¿Por qué Diana? No destacaba en absoluto. Castaña, con los ojos del mismo color, era una chica más del montón. No era precisamente delgada, pero tenía unos labios preciosos y sus ojos... Dicen que son llamativos y aunque, marrones, no impactasen, tenían un no-sé-qué... Eran alegres, dicharacheros. Chispeaban cuando ella sonreía. Lo peor era cuando se humedecía los labios, le entraban unas ganas de tomarla ahí mismo que sentía como si todo su cuerpo vibrase: desde la punta de los pies hasta el nacimiento del cabello.
Diana, siempre acompañada de amigas. Tantas veces siendo el centro de atención pero sin ese típico ego. Solamente un fuerte carácter que le hacía imponer a menudo su criterio y le atraía aún más.
Ahora es cuando cambia vuestra opinión de mí.
Creatividad nula y muy mal escrito. Bueno, es lo que hay.
Chocolamina.

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