chocolamina's Last.fm Journal

lunes, 6 de mayo de 2013

Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del Reino?

Me planto ante el espejo y no me gusta lo que veo. La realidad se muestra inexorable ante mí, instándome a una huida que no puedo emprender. Mi reflejo me agarra por los tobillos poniéndome grilletes, encadenándome con dureza y mostrándome lo que soy, que es justo lo que no quiero ser.

A veces quisiera arañar el cristal, llorar, patalear... Tratar de romper esa imagen en mil pedazos pero dicen que la realidad es cruda. Lo peor: que sé que tengo la culpa, no soy lo que quiero ser porque no lo busco. Ésta se arremolina sobre mí en una espiral eterna, envolviéndome como en las peores pelis de miedo, volviéndome loca hasta que al final cedo.

Es un gesto simple, tan simple como introducir dos dedos en la garganta o un cepillo de dientes para los principiantes. Se espera dos segundos y el cuerpo actúa por sí solo, expulsando toda esa culpa. El pollo, los macarrones, las natillas, el chorizo, la tarta, la naranja, el mismo agua que has bebido. En forma de alimentos viene todo: las calorías, la culpa y el odio. Todos los sentimientos concentrados, como si así pudiese librarme de mis demonios.

Entonces es cuando caigo en el ciclo. Cuando mi madre me riñe y corro al baño, aunque solo sea a echar agua porque no he comido nada. Cuando saco una mala nota o veo mi horripilante cara y me arrodillo frente al váter, los codos flexionados y la espalda arqueada en una postura que ya conozco bien.

Poco a poco vendrá por costumbre, morderé una golosina y me darán arcadas de manera refleja, pues mi cuerpo se ha aliado conmigo y no tiene planeado asimilarlo. Además disminuiré mis raciones e incluso seré capaz de saltarme comidas.

-Toma, mejor amiga mía. ¿Quieres las costillas que me ha preparado mi madre? Sé qué te encantan.

-¿Y tú?

-Yo... ¡yo ya he comido!-diré rápidamente. O un "era un montón, ya he tomado bastante" como alternativa.

Cada día me plantaré frente al espejo y tiraré de mi ropa, queriendo que me quede más grande. Deseando ser delgada como las demás. El cristal, valiente mentiroso, me hará creer que no he cambiado, que sigo igual de redonda o más y que un día de estos voy a caer colina abajo. Y yo, idiota de mí, seguiré llorando, reflejándome en mis michelines y pellizcando los espejos.

6 comentarios:

  1. Me he quedado sin palabras. Eres increíble. Y no, no peloteo.

    ResponderEliminar
  2. Sandritx. Es perfecto. El tercer parrafo... En fin. Llorando. Te entiendo, de verdad.

    ResponderEliminar
  3. Espero que eso no sea que tú vomitas... Tenemos que hablar.
    Gracias, jo. :)

    ResponderEliminar
  4. cuantísima razón, me has emocionado y no solo por la realidad de tus palabras si no por la narrativa... Hay tanta gente, más de la que pensamos...

    ResponderEliminar